Por esta razón, en el momento de la entrega de la Torá, cuando no tenían ninguna duda de que se trataba de la voz del Creador, se llama «ver», como está escrito: «Yo y ustedes no tendremos (otros Dioses), hemos oído de la boca del Creador» (Rabash, Notas variadas, 940, «El punto en el corazón»).
Guevurá es la fuerza del Creador con la que nos influye para que recibamos fuerza de Él y podamos convertirnos en otorgantes.
Esta es una fuerza anti-egoísta porque el Creador es 100% anti-egoísta. Si recibimos un poco de esta fuerza de Él, también nos volveremos anti-egoístas hasta cierto punto, y hasta este punto seremos capaces de sentir el mundo Superior, al Creador, todo: infinidad, eternidad, perfección. Todo lo que es imposible de alcanzar en el egoísmo.