Pregunta:
Si los castigos están prohibidos en el judaísmo, entonces ¿cómo se puede evitar que una persona abuse del hecho de que no será castigada?
Respuesta:
En el judaísmo el castigo más terrible siempre ha sido la opinión pública, la censura, la excomunicación de la sociedad y la expulsión de ella.
A los niños se les educaba especialmente en el amor y el respeto a los padres y parientes: “Estos son tus parientes lejanos, esta es tu comunidad, tu pueblo. Tienes que pensar así, tienes que ayudar a todos”.
¡No debería haber mendigos en la sociedad! ¡Todo el mundo debería tener comida! Si muere un marido, hay que ayudar a la mujer y a los hijos. Había que casar a todas las chicas y alfabetizar a los niños y enseñarles matemáticas. ¡Todos deben aprender! Y así sucesivamente.
Es decir, se creó una enorme cantidad de sistemas auxiliares, como las organizaciones sociales actuales. Todo esto existe desde hace mucho tiempo, mucho antes del exilio del pueblo.
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