¡Está gradualmente cambiando! ¡Se está convirtiendo en un hombre!
En ese caso, ¡estoy listo para abrazarlo! ¡Todos solemos ser así! Pero ahora ¡está cambiando! Ahora se está desarrollando, está intentando acercarse a todos, para unirse, para estudiar el programa de la creación, ponerlo en práctica y ayudar a los demás. ¡Yo le recibiré con gusto!
¡No importa para nada el pasado! Todos ensuciamos pañales cuando pequeños, pero hoy, estamos creciendo. Todos quienes van en auge, solían ser peores, los más dañinos, más desagradables, más odiosos que los demás. Lo entiendo perfectamente bien.
Estoy dispuesto a aceptar a cualquiera y no me importa lo que haya pasado antes. Por lo tanto, no pongo atención a quiénes ni a dónde se han ido, si regresan o no ni lo que piensen antes de venir a nosotros. Cuando quieran regresar, son bienvenidos. La puerta siempre está abierta, por dentro y por fuera.