Nos dió este patrón para el trabajo espiritual: en la primera etapa, anularnos a nosotros mismos para disolvernos en nuestros amigos, y en la segunda etapa, tratar de elevar a todos.
Hoy, mientras exploramos la envidia y todos sus aspectos, ¿se trata de una nueva estructura, de una nueva etapa? ¿Estamos dejando atrás la estructura de ayer, o continuamos igual que ayer solo que con una calidad superior?