Le pedí a Dios que me concediera paciencia. Dios dijo que no. La paciencia es una consecuencia de las tribulaciones; no se concede, se aprende(Claudia Minden Weisz, “Y Dios dijo que no”).
Pregunta:
¿Cómo se puede aprender a tener paciencia?
Respuesta:
No puedes aprender directamente.
Pregunta:
¿Cómo entonces?
Respuesta:
Aprendes de tu propia vida.
Pregunta:
Cuando sigo intentándolo una y otra vez, ¿Llego en algún momento a un estado en el que me pregunto: “¿Qué me está pasando? ¿Necesito empezar a vivir de otra manera?”
Respuesta:
No, simplemente cambias.
Pregunta:
¿Cambio y me vuelvo más paciente?
Respuesta:
Sí.
Pregunta:
¿Se considera una persona paciente?
Respuesta:
Hoy por hoy, sí.
Pregunta:
Solía estar furioso.
Respuesta:
Sí.
Pregunta:
¿Viene con la experiencia?
Respuesta:
Con la experiencia, los años, el sufrimiento, y la vejez.
Pregunta:
¿Es correcto entonces decir que la paciencia no se concede, sino que se aprende?