No hay necesidad de desconectarse de nada, puedo ver desde mi grado, cómo se interactúa con todos, no tengo que morir o no morir para ello. ¿Qué importa si no queda nada del cuerpo? Es irrelevante. Al contrario, hay incluso una mejor percepción, nuevas perspectivas.
El cuerpo es esencialmente un conector entre quienes no pueden aún conectar de otra forma.