¿Conectarse o resolver problemas personales?

Pregunta:

Si una persona tiene problemas y recurre constantemente al grupo. ¿Dónde está el umbral de la actitud de usar el grupo?

Respuesta:

La diferencia radica en entender que yo recurro al grupo para permitirle unirse más, lograr conexión y elevarse por mis problemas más que para resolverlos.

Pregunta:

Pero usted dice que si existe un obstáculo que impide el avance hacia la meta debe eliminarse. Al mismo tiempo, se nos dan estos obstáculos para superarlos en lugar de anularlos. ¿Dónde está la verdad?

Respuesta:

Una persona descubre la verdad en la pureza de su actitud hacia el propósito de la creación: vale la pena considerarlo de una u otra manera, superarlo y no molestar a los demás, o por el contrario, confundirlos con este problema para conectarse aún más. No se puede saber de antemano.

Esfuerzo espiritual  Cada uno tiene sus propias molestias


¿Puede uno controlar su destino?


Comentario:

Para hacerse rico y exitoso, se necesita talento, esfuerzo y suerte. Científicos italianos de la Universidad de Catania crearon un modelo informático de 1,000 personas. Las observaron durante 40 años y concluyeron que las personas más exitosas y ricas no son las más inteligentes, sino las más afortunadas.

Mi respuesta:

Por supuesto, ese es el destino. ¡Nada más! Para controlar el propio destino, hay que ser cabalista, es decir, elevarse por encima del destino hasta la fuerza que lo gobierna.

 

El destino es lo que está predeterminado para cada persona y en la Cabalá se le llama el camino del sufrimiento. Pero uno puede superarlo y tomar las riendas de su propio destino.

 

En última instancia, todo lo que te sucede se desarrollará según las leyes de la naturaleza, pero cómo las uses depende de ti. Porque entonces comprendes la naturaleza, estás conectado con ella y, por lo tanto, controlas tu destino.

Influencia de la naturaleza  El destino se puede controlar
Cómo ser un elemento correcto dentro del sistema de creación

Somos un sistema de interconexión absoluta. Padres, hijos, abuelos, etc. Son todos componentes iguales de un único sistema unificado.

Pregunta:

¿Cómo debo relacionarme con los niños?

Respuesta:

Los niños no son realmente «niños», en realidad son adultos que simplemente perciben el mundo de una forma más limitada. Pero en la medida en que lo perciben, deben relacionarse con él de forma inteligente. Hay que explicárselo y tratarlos así, y lo entenderán.

Pregunta:

Entonces, ¿no debo mimarlos, sino tratar a los niños como adultos?

Respuesta:

Por supuesto, la forma en que te relacionas con los niños y con tu familia es la forma en que te corriges a ti mismo y a tu alma.

Pregunta:

¿Y cuando me relaciono yo con mi mujer o una mujer con su marido?

Respuesta:

¡Es exactamente lo mismo que a ti mismo! Lo más importante es que se apoyen mutuamente en sus esfuerzos, en la comprensión de lo que les pasa.

 

Pregunta:

¿Qué significa hacer concesiones a otro para no aplastarlo sino conceder? ¿Qué significa?

Respuesta:

Significa que me anulo a mí mismo.

Pregunta:

¿Así como así? ¿Puedo hacerlo sin más?

Respuesta:

Sí, simplemente anularse.

Pregunta:

¿Con qué propósito? Si lo hago, debe haber una razón, ¿no?

Respuesta:

Para que puedas ser un elemento correcto dentro del sistema de la creación. Se trata de tener una actitud racional hacia todo.

Pregunta:

Porque todos estamos dentro de un sistema, ¿verdad? ¿Y tenemos que alinearnos con él?

Respuesta:

Sí. El sistema integral de la naturaleza debe revelarse, dentro de nosotros, a nuestro alrededor, cada vez más en nuestra percepción. Dentro de él, veremos el vasto programa llamado «el Creador».

 

Todos estamos dentro de un sistema, un mundo, una esfera, un globo. Dentro de esta esfera todos somos iguales, estamos interconectados, somos benevolentes y nos unen sentimientos mutuos de amor, concesión y apoyo.

Nadie piensa en sí mismo, todos piensan solo en los demás. Esta es la ley del sistema integral interconectado del mundo. ¡Inevitablemente llegaremos a ello! Pero cuanto antes lo hagamos, antes comprenderemos lo que la naturaleza, o el Creador, como quiera que se llame, nos exige, y descubriremos de verdad un futuro hermoso.

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