Pregunta
Si una persona está dividida en dos, entre el egoísmo y el punto en el corazón, ¿cómo puede construir un mecanismo que le dé constantemente la fuerza para estar del lado correcto y no del lado de la inclinación al mal?
Respuesta:
¿Cómo se puede construir un mecanismo que nos ayude a alcanzar el sentimiento de garantía mutua (Arvut)? Eso es precisamente lo que estamos construyendo. Es el grupo.
De todas mis cualidades internas y todas las condiciones externas que me rodean, en lo único que puedo actuar libremente es en la elección de mi entorno. Porque mi carácter y todas mis cualidades están predeterminadas para mí. Y la sociedad, si yo no la elijo, actúa sobre mí como quiere. Estoy en su poder y, me guste o no, lo absorbo todo de ella.
Resulta que soy capaz de hacer una elección cuando se me da tal oportunidad desde Arriba, y me esfuerzo en ello. Solo eso se llama libre elección.
O elijo un buen entorno que me haga avanzar hacia la garantía mutua y la corrección final (Gmar Tikun), o soy un títere, una marioneta, completamente desprovisto de libre albedrío, y en ese caso, no hay recompensa, ni castigo, ni nadie a quien pedir, ni nadie a quien quejarse. Todo fluye según la naturaleza.
Entonces, ¿quién es un pecador? El que quiere llegar a ser justo. ¿Quién tiene libre albedrío? Solo los cabalistas. ¿Y el resto? El resto son como animales. Como está escrito: «Es como las bestias que perecen». (Salmos 49:13). No hay nada que exigirles; no tienen elección porque así están establecidas las leyes: o eliges la garantía mutua o no la eliges.
¿Recuerdas cómo se celebraban las elecciones en la Unión Soviética?
– «¡Estamos eligiendo al alcalde de la ciudad!» – «¿Cuántos candidatos hay?» – «¡Uno!»
Lo mismo ocurre con el Creador. Si es la verdad, tiene que ser uno. No diez. ¿Qué significa diez candidatos? Significa nueve mentirosos y uno honesto. Pero la idea en sí es correcta.
No eliges a uno entre diez. La idea es diferente: hay un Uno verdadero, y tú decides si realmente le estás eligiendo a Él. Esencialmente, a través de tu elección, te examinas a ti mismo, si realmente tienes la intención de «emitir tu voto» como confirmación de que estás de acuerdo con el estado corregido. A eso se le llama elección.
Ningún camino a dónde ir ¿La libre elección en el mundo del Infinito?
Punto en el corazón
Pregunta:
¿Qué tipo de preparación se necesita para que una persona, junto con todos los demás, exija la corrección? ¿Es Arvut (garantía mutua)?
Respuesta:
¿Qué tipo de preparación se necesita para que una persona quiera cumplir una ley? ¡La misma que para cualquier cosa en la vida!
Digamos que no quiero cumplir la ley que dice que hay que cruzar la calle solo por un paso de peatones como hace todo el mundo. Simplemente no quiero hacerlo.
La primera vez, alguien me grita y yo me encojo de hombros. La segunda vez, me multan. Ahora empiezo a mirar cuándo está permitido cruzar y cuándo no. Pero si no hay nadie alrededor, sigo cruzando como antes. La tercera vez, Dios no lo quiera, me atropella un coche, y entonces finalmente…
Es entonces cuando empiezo a tener la sensación de que tal vez debería seguir la ley. Esto se llama: «El Creador pone la mano de una persona sobre un buen destino y dice: tómalo». Y la persona debe ahora fortalecerse en esto porque no podemos desear la espiritualidad por nosotros mismos. Pero cuando ese pensamiento surge en nosotros, empezamos a considerar: «Tal vez valga la pena cumplir esta ley. No quiero, pero aun así, puede que valga la pena».
Aquí es donde comienza el trabajo de una persona.
Entre dos fuerzas La libre elección está en la línea media de acuerdo a la Cabalá
Empezamos a buscar apoyo, orientación y la necesidad de cumplir esta ley a pesar de nuestra pereza, nuestra mala inclinación, nuestra negativa a cumplirla, y finalmente llegamos a desearla de verdad.
Ahora, la posibilidad de elegir aparece dentro de una persona. Uno se divide en dos desde que se le dio el punto en el corazón. El corazón de una persona es totalmente egoísta. No quiere otra cosa que llenarse a sí mismo y destruir todo lo que se interponga en el camino de sus deseos. Pero en contraste con esto, a uno se le dio un punto en el corazón.
Ni siquiera sabemos qué es o de dónde viene, pero de repente empezamos a escuchar algo que es opuesto a nuestra naturaleza. Esto se llama «una parte del Creador desde arriba». Podemos ver esto en las personas que están dispuestas a levantarse a las tres de la mañana para escuchar una lección. Empiezan a sentir esta división interior.
Ahora la persona se enfrenta a una elección: buscar consejo y con su ayuda obtener la fuerza para resistirse a su propia naturaleza, que, a decir verdad, ni siquiera es la suya propia. El Creador creó el mal, es decir, el deseo de recibir y lo puso en él. Y aparte de este deseo, solo existe la luz, que es el Creador.
Él creó este mal en mí, y ahora debo encontrar algún tipo de apoyo para librarme de él o corregirlo para asegurarme de que ya no gobierne sobre mí, de modo que pueda desear verdaderamente cumplir la ley de Arvut.
Fortalecerme en esta elección significa que estoy buscando una manera de liberarme del mal, no que sea capaz de hacerlo por mí mismo. No podemos alcanzar el estado por nosotros mismos de conectar nuestros corazones, unirnos en un Kli, y hacernos dignos de la presencia de la luz en él. Debemos buscar consejo y desearlo de verdad, es decir, llegar a lo que se llama estado de necesidad.
Nuestra disposición se llama: «Haremos y escucharemos». No sé lo que me espera, no entiendo nada del estado que me espera porque estoy ascendiendo de un grado inferior a otro superior. Por definición, no comprendo ese grado superior.
Si ya fuera lo bastante sabio para captarlo y sentirlo, ¡ya estaría en ello! Pero si solo estoy a punto de saltar a ese grado, todavía no lo sé. Todo lo que tengo es un sentido de su necesidad. Esto se llama «Haremos y escucharemos». «Estamos listos. ¡Haz algo ya!»
Conectar nuestros corazones Un método científico: «Haremos y escucharemos»

