Un sabio estaba sentado a las puertas de la ciudad, cuando pasó frente a él un hombre y le preguntó: “Dígame, padre, qué tipo de personas viven en esta ciudad, buenas o malas?”
El sabio respondió: “Háblame de la ciudad de la cual procedes, ¿qué tipo de personas viven ahí?”
“Son malas, crueles y egoístas”, asintió el hombre.
“Las mismas personas viven aquí”, dijo el sabio y el hombre se fué.
Tiempo después, otro hombre llegó a la entrada. Le hizo la misma pregunta. El sabio respondió de la misma forma: “¿Qué tipo de personas viven en tu ciudad?”
El hombre dijo: “Tengo muchos amigos en la ciudad y las personas son buenas y amables”.
El sabio dijo, “Encontrarás el mismo tipo de personas aquí”
Parece suponer, que el tipo de personas que viven en mi ciudad, dependiera de mí.