El águila estaba sentada en un árbol, descansando, sin hacer nada. El conejito vio al águila y preguntó: «¿Puedo sentarme como tú y no hacer nada?». «Por supuesto, ¿por qué no?», respondió. El conejo se sentó bajo un árbol y se puso a descansar. De repente apareció un zorro, lo agarró y se lo comió. Moraleja: Para sentarse y no hacer nada, hay que sentarse muy, muy alto (Fábula, fuente desconocida).