Dentro de una imagen limitada del mundo – enfoque cabalista

Ahora estamos en el mundo del infinito en el que hay un número infinito de imágenes, conexiones y todo tipo de propiedades. Pero lo percibimos como nuestro mundo. Construimos en él una especie de “juguetes” y hacemos cosas porque no queremos ampliar nuestra percepción del mismo. 

 

Nos hemos aislado del mundo infinito y especial en el que vivimos, y en lugar de ampliar nuestra percepción y sentir lo que es, nos mantenemos ocupados jugando y hablando con nosotros mismos, prácticamente engañándonos a nosotros mismos, y así es como existimos. 

 

Se nos da un segmento de existencia llamado nuestra vida. Dentro de este marco, se nos da la oportunidad de ampliar las fronteras de nuestra percepción tanto como para ir más allá de los límites de los órganos sensoriales corporales y empezar a percibir el mundo que nos rodea de forma diferente a como se nos representa a través de los cinco sentidos corporales. Nuestra visión y audición son tan limitadas que nos dan una imagen muy pequeña, que llamamos nuestro mundo. 

 

Los cabalistas consideran que no existe en absoluto. Dicen que es “un mundo imaginario, un mundo artificial”, porque de hecho, no tiene nada que ver con la imagen verdadera, que se revela si comienzas a expandir tu percepción y revelas el universo real. 

 

Pero, ¿qué hacemos? Nos engañamos a nosotros mismos durante toda nuestra vida. Dentro de la pequeña imagen del mundo que percibimos, empezamos a jugar con todo tipo de juguetes y películas. Es una lástima. 

 

Pero como hay un programa de creación del que no podemos escapar, en esta imagen limitada del mundo, que se nos proyecta a través de nuestros cinco sentidos, empezamos poco a poco a sentir una aguda carencia: “No es suficiente. Queremos más. Nos sentimos mal. Necesitamos salir de este estado”. 

 

Sin embargo, tratamos de convencernos de alguna manera para salir de ella, dando vueltas para dejar de sentir la crisis. En realidad, se trata de una crisis en nuestra percepción del universo. La naturaleza nos empuja a elevarnos, a ampliar nuestra percepción y a empezar a sentir la eterna imagen perfecta del mundo que existe fuera de nosotros. 

 

Pero no queremos hacerlo; nos resistimos hasta que pasamos por un sufrimiento tal que ya no nos deja permanecer en esta imagen, y empezamos a asociar nuestro sufrimiento con la limitación de nuestra percepción. Entonces tendremos que cambiar nosotros mismos.

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