Todos los mundos, superiores e inferiores y todo lo que hay en ellos, fueron creados solo para el hombre. En el principio, fueron restringidos y colgados grado tras grado y mundo tras mundo, hasta nuestro mundo material (Baal HaSulam, “Introducción al Prefacio a la Sabiduría de la Cábala”, punto 9).
Nuestro mundo se encuentra al final de los grados espirituales. Todo esto se construye para que las almas puedan ascender estos grados desde abajo hacia arriba, solo entonces las personas serán capaces de darlo todo y no recibir nada; es decir, se encontrarán en el estado opuesto al actual.
Mientras tanto, una persona, al ser completamente receptora, es decir, al encontrarse en el estado más alejado del Creador, se convierte en lo opuesto al Creador.
Más tarde, gracias al alma que lo reviste, se dedica constantemente a la Torá y a los mandamientos, entonces uno comienza a alcanzar grados superiores desde abajo y así sube la escalera espiritual.
Así es como una persona cambia sus cualidades hasta que alcanza las cualidades de otorgamiento y se libera del deseo de recibir; y entonces, uno completa su perfección en verdadera adhesión con el Creador, porque esta es la única razón por la que una persona fue creada.
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