De ello se deduce que cada uno debe tratar de aportar a la sociedad un espíritu de vida y esperanza, e infundir energía a la sociedad. Así, cada uno de los amigos podrá decirse a sí mismo: «Ahora empiezo de cero en el trabajo». En otras palabras, antes de venir a la sociedad, estaba decepcionado con el progreso en la obra del Creador, pero ahora la sociedad lo ha llenado de vida y esperanza.
Así, a través de la sociedad, obtuvo la confianza y la fuerza para vencer porque ahora siente que puede alcanzar la plenitud (Rabash, Artículo Nº 30 «Qué buscar en la asamblea de amigos»).
Hay un principio aparente en la Cabalá: Existe la Cabalá y existe la vida material. Separa esto claramente con un muro de hierro.
En esta vida tus aspectos personales son tu cuerpo, comida, familia, hijos, lo que quieras. Por otro lado, necesitamos comprender al Creador, nuestras actividades, nuestro grupo, y nuestros amigos sin mezclarlos.
Aunque constamos de dos partes, masculina y femenina, no podemos mezclarlas. Sin embargo, a la mujer se le da la oportunidad de hacer preguntas, escuchar y participar.
Las mujeres tienen un Jisaron muy poderoso, y se puede sentir como presionan a los hombres; esto es muy bueno. Y debemos tomar su Jisaron puro, el deseo puro, y conectarlo con nosotros mismos.
Es lo que estudiamos de la estructura del Partzuf espiritual. Maljut, situada abajo, es la parte femenina. Y la Restricción (Tzimtzum), la Pantalla (Masaj), la Luz Reflejada (Or Jozer), todo esto es la parte masculina, que está incluida en las primeras nueve Sefirot donde se obtiene la Luz Superior y se revela el Creador.
Es decir, el Creador se revela en el deseo de la mujer, formado con la ayuda de la intención del hombre.
La mujer siempre insatisfecha: Realización espiritual de una mujer

