Resulta que todos nuestros obstáculos son llamados a esforzarnos por superarlos correctamente, para aferrarnos más al Creador. Los sentimientos desagradables actúan contra nuestro ego, señalándolo y ayudándonos a aplastarlo.
No se requiere que una persona luche, solo debemos separar y filtrar la influencia del Creador, dirigiendo la mala influencia hacia nuestro ego, y la buena hacia nosotros para ayudarnos a adherirnos al Creador y elevar el punto en el corazón. Por lo tanto, «donde pasan los justos, los pecadores tropiezan».
El Creador ya lucha por nosotros enviándonos obstáculos. No hay enemigos en la morada del Rey contra los que luchar. Solo necesitamos atribuir los problemas enviados desde arriba a nuestro ego para reprimir y elevar el punto en el corazón cada vez más.
Veremos que el Creador está realizando este trabajo, llamado el trabajo del Creador. El Creador está librando esta guerra y la completará por mí. Él lo hará todo, en cada ocasión, solo necesito ser sensible y determinar correctamente hacia dónde se dirige la influencia desagradable del Creador, cómo afecta mi ego, y cómo invita a mi corazón.
Una persona siempre debe dividirse en dos: en un deseo egoísta, que debe ser aplastado, impedido de ser usado, restringido; y en un punto en el corazón, que, en cada oportunidad, debe dirigirse hacia la fusión con el Creador.