La decena (un grupo cabalístico de diez amigos) puede percibirse como un campo en el que estamos obligados a realizar un determinado trabajo.
Si nuestro trabajo es óptimo, nuestro mundo futuro crecerá en este campo, correcto y amable, ahí revelaremos al Creador que bendijo este campo. De esta manera podremos avanzar en el camino espiritual.
Buscamos al Creador en nuestra vida, ¿Dónde está Él? Queremos revelarlo, volvernos a Él, encontrarnos con Él y avanzar en nuestra vida siguiéndolo o estando junto a Él, no importa cómo, siempre y cuando estemos junto al Creador. Es como un niño pequeño que no sabe adónde ir, pero se pega a su madre junto a ella y camina con ella.
Si una persona se conecta con amigos y completan una decena, este grupo se convierte en una sociedad santa donde eventualmente uno encuentra al Creador. Todo este grupo es como un campo bendecido por el Creador y junto con ellos, uno puede avanzar hacia la meta de la creación.
El Creador te dio este grupo para que pudieras alcanzar la meta de la creación. Pero este campo puede permanecer desnudo y sin semillas o incluso cubierto de malas hierbas y espinas sin producir frutos.
O tal vez, por el contrario, te conectas con tus amigos, los fortaleces y deseas que en este campo crezca una buena cosecha, que podría proveer al mundo entero, a toda la humanidad. Entonces este campo cubierto de cardos se convertirá en una tierra fértil bendecida por el Creador.
Para hacer esto, necesitamos unirnos y agradecer al Creador por cuidar de nosotros y guiarnos hasta el final de la corrección. Y cuanto más nos unamos y nos acerquemos internamente, más fortaleceremos nuestra conexión, llamada campo, hasta que nos demos cuenta de que necesitamos la bendición del Creador. Y sin la ayuda del Creador, ni una sola semilla brotará de la tierra.
Por lo tanto, todo nuestro trabajo consiste en conectarnos y volvernos hacia Él, pidiéndole que nos ayude a trabajar adecuadamente y a producir una cosecha que pueda saturar y llenar toda su creación.

