Siempre debemos tener en cuenta la meta, que es “hacer el bien a Sus creaciones”. Si la inclinación al mal se acerca a una persona y le hace todas las preguntas del Faraón, no debe responder con excusas poco convincentes, sino decir: “Ahora, con tus preguntas, puedo empezar con el trabajo de otorgamiento”.
Esto significa que no debemos hablar sobre los interrogantes de la inclinación al mal que vino a nosotros para bajarnos de nuestro grado, por el contrario, ahora nos está dando un lugar para trabajar y por el cual ascenderemos a los grados de plenitud. Es decir, cualquier superación en el trabajo se llama “caminar en el trabajo del Creador, ya que cada centavo se une en una gran cantidad”, esto es, que todas las veces que superamos se acumulan a una cierta medida requerida para convertirse en un Kli para la recepción de la abundancia. (Rabash, Artículo 22 – “La integridad de la Torá es un Nombre sagrado”).
El avance espiritual comienza con el trabajo sobre un deseo egoísta muy pequeño en los grados de la naturaleza inanimada, vegetativa, y animal porque no tenemos nada más dentro de nosotros.
Tras muchos milenios de desarrollo animal, llegamos a una etapa especial en la que surge en nosotros una pregunta sobre el significado y la esencia de la vida. Esto marca el comienzo del grado “humano”, es esta distinción la que separa al animal que llevamos dentro del ser humano, con este deseo empezamos a buscar cómo seguir existiendo. Ya no puedo vivir puramente en el plano de lo animal aunque todavía me atrae, me sujeta y me impide elevarme como si me atara los pies al plano egoísta.
Cada individuo, así como la sociedad y la humanidad en su conjunto, pasa por estas etapas. Podemos ver que no hay otro camino: La fuerza Superior, el programa de gobierno, nos conduce a un estado en el que nos vemos obligados a comenzar nuestro desarrollo espiritual. Esto puede ocurrir a través del sufrimiento, a través de ser empujado hacia la felicidad con un “palo”, o a través de ser atraído hacia la espiritualidad con algo dulce, no hay otro camino.
Para avanzar sin sufrir, como ha hecho la humanidad durante siglos sumiéndose en nuevas guerras, nuevos problemas y condiciones espantosas, debemos atraer preventivamente a la fuerza Superior, y esta fuerza no nos empujaría hacia delante con sufrimiento, sino que nos atraería con placeres, y si nos unimos los unos a los otros revelaremos al Creador, la cualidad del otorgamiento, la cualidad del amor y la cualidad de la conexión.
La humanidad se está acercando a este punto a medida que más y más personas se interesan por la Sabiduría de la Cabalá, y esta sabiduría se construye precisamente sobre el desarrollo del egoísmo.
Las cualidades que nos controlan
El orgullo y la arrogancia son cualidades que nos distinguen del Creador.
El hecho es que en el mundo espiritual no existe el concepto de “el Creador y Su cualidad”. Así es como lo percibimos, por ejemplo, cuando en los objetos inanimados, vegetales o animados vemos algo adicional y lo llamamos “alma” o “cualidad”. El Creador es una cualidad en sí mismo.
En nuestro mundo, cualquier fuerza de la naturaleza está respaldada por otra naturaleza: mecánica, eléctrica, etc. Pero en el mundo espiritual, esto no es así. Allí, cada cualidad existe independientemente.
El Creador es simplemente la cualidad de otorgar, la cualidad de emanar hacia los demás. Si esta cualidad percibe que hay algo que llenar para el beneficio de otro, actúa.
Nuestra naturaleza es la opuesta: tratamos de recibir algo para nosotros mismos. No podemos imaginar un estado en el que le demos a alguien únicamente para su beneficio. No poseemos esa capacidad, no fuimos creados de esa manera.
Incluso cuando amamos a alguien y aparentemente queremos hacer algo por él, en realidad es porque nos produce placer. No podemos actuar de otra manera, fuimos creados así.
Por lo tanto, el orgullo, la arrogancia y el egoísmo son nuestra naturaleza y no hay nada que podamos hacer al respecto. Consciente o inconscientemente, siempre estamos gobernados por ellos.
Es posible Cómo desarrollar superpoderes humanos
Una combinación de deseo y plegaria
Pregunta:
¿Cómo se puede alcanzar la alegría y la perfección sin sufrir?
Respuesta:
Solo a través de la plegaria constante.
Pregunta:
¿Cómo combinar la plegaria de desesperanza, es decir, gritar sobre la salvación, y al mismo tiempo estar en alegría y perfección?
Respuesta:
Intenta hacerlo. No hay ninguna regla aquí excepto el deseo y la plegaria. Como resultado, encontrarán tal combinación que el Creador escuchará y les permitirá adherirse a Él.
Pregunta:
¿Cómo podemos hacer exactamente esto de la fuerza de la conexión en la decena?
Respuesta:
¿Cuál es el problema? Únanse unos a otros y, al mismo tiempo, pidan al Creador.
Pregunta:
¿Deberíamos plantear este punto en el taller, hablar de ello, que todo el mundo se comprometa, y a partir de esto, llegaremos a un estado unificado?
Respuesta:
Si.
El grado más cercano de nuestra unidad
Pregunta:
Usted dijo que con la ayuda de la plegaria, podemos conectar con la raíz de nuestras almas. ¿Cómo podemos hacerlo?
Respuesta:
Deseamos llegar al nivel más alto imaginable. De esta manera uno puede esforzarse constantemente por alcanzar niveles más altos.
Esto se realiza cuando realmente lo deseo, cuando lo exijo desde el nivel más alto y cuando ejerzo todos mis esfuerzos.
Pregunta:
¿Cuál es el paso más cercano de nuestra unidad en la raíz de nuestras almas que debo pedir por mi decena?
Respuesta:
Empieza por el Maljut general, y luego subirás muy rápido.
Pregunta:
¿Es este Maljut del mundo de Asiyá o algo superior?
Respuesta:
Es Maljut del mundo de Asiyá.
Muy interesante La Luz de los Mundos Superiores y nuestra vida en este mundo
¿Dónde está el punto de apoyo?
Pregunta:
El punto de apoyo del trabajo espiritual son nuestros sentimientos internos. ¿Lo que consideramos otorgamiento, es para nosotros?
Respuesta:
Nuestro punto de apoyo espiritual no es una sensación dentro de nosotros mismos, es el sentimiento que se encuentra en el centro del grupo. Aparece, desaparece y reaparece según nuestros esfuerzos, pero es precisamente este punto el que nos sirve de apoyo.
No puede haber un punto de apoyo en mi interior, porque eso sería simplemente egoísta. Yo también lo necesito, debo sentirlo. Y está fuera de mí, solo en el centro de la decena. Cuando nos esforzamos por encontrar este punto central compartido entre nosotros, se convierte en un descubrimiento profundo, en el centro del alma.
Sugerimos leer ¿Cómo no perder el centro del grupo?

