Después de que el grupo cabalístico salió de Egipto, comenzó su desarrollo serio. Antes de esto, prácticamente no hubo desarrollo espiritual ya que lo más esencial que se manifestó durante este período que todos atravesamos es el crecimiento del egoísmo.
Después de eso, podemos empezar a hablar sobre correcciones. Es decir, hemos adquirido egoísmo y comenzamos a sentir que no es fácil para nosotros conectarnos con nuestros amigos. No estamos listos para estar en el mismo yugo con ellos.
Por lo tanto, necesitamos una fuerza superior que nos una por encima del egoísmo. Esta fuerza superior puede llamarse “Creador,” “Faraón,” o “Egipto”; no importa cómo se le llame. Y aquí comienza nuestro trabajo.
Baal HaSulam, en el artículo «El Arvut (Garantía Mutua)», escribe que, sin embargo, mientras todavía estaban mezclados con los egipcios, una parte de sus necesidades se entregaba necesariamente en manos de estos salvajes, impregnados de amor propio.
¿Qué está tratando de decir? Mientras estemos en el egoísmo, no podemos lograr una conexión completa porque entre nosotros están nuestros deseos egoístas, los egipcios.
La educación espiritual “formativa”: Procesando el deseo

