Una persona parece estar formada por dos sistemas. En un sistema, siente, en el otro, puede imaginar algo, aunque sea contrario a sus sentimientos. Por lo tanto, cuando leemos las explicaciones de los cabalistas, deseamos sentir lo que describen. Hagamos precisamente eso.
Gradualmente, al sintonizarnos con diferentes comprensiones, sensaciones y otorgamientos, nuestro cerebro pasará a las que operan en nuestra mente.