El propósito práctico de la ciencia de la Cabalá

Se puede decir que una persona ha comenzado a estudiar la ciencia de la Cabalá cuando aprende a transformarse de acuerdo con la fuerza Superior. Y entonces, en consonancia con esto, empieza a sentir ciertas reacciones ante sus cambios y percibe lo que se supone que deben ser esos cambios.

 

Estas reacciones e impresiones son tan extrañas e inusuales que ninguna ciencia de este mundo (ya que todas ellas tratan de percibir la fuerza Superior sin cambiar las cualidades del Kli -vasija-) puede ayudarnos a estudiar la ciencia de la Cabalá, a percibir la fuerza Superior a través del cambio de las cualidades del Kli.

 

Por lo tanto, los cabalistas deben enseñarnos cosas que parecerían muy extrañas si estuvieran sucediendo dentro del marco del aprendizaje común en nuestro mundo: “Abre la boca, prueba esto, y si así lo deseas, debes sentir dulzura en ello. Pero si deseas sentirlo de otra manera, entonces sentirás amargura en ello”.

 

En el mundo material esto no puede ser. Permanecemos dentro de nuestras cualidades inmutables. Por eso nuestro grado se llama el nivel «inanimado», y no es necesario enseñarle a una persona lo que debe sentir.

 

Cada cualidad presente en ella, de acuerdo con su propia reacción a una influencia, siente precisamente esa reacción, esa impresión. Mientras que en lo espiritual, cuando una persona comienza a cambiar sus cualidades, primero debe saber cómo cambiarlas y cómo, de acuerdo con estos cambios, interpretar lo que siente.

Por supuesto, en esta conciencia de lo espiritual también hay un lado natural. Si las cualidades han cambiado, la persona siente cambios, un estado diferente, que se llama «otro mundo». Su mundo, es decir, sus impresiones, sensaciones internas y conciencia, todo ha cambiado. Se siente en un mundo completamente diferente al anterior.

 

Pero hay que explicarle dónde está, igual que a un niño se le enseña qué es el mundo que lo rodea. Lo mismo ocurre con una persona que, por así decirlo, ha cambiado ella misma sus órganos sensoriales. Por supuesto, esto sucede con la ayuda de la fuerza Superior, pero aún así a través de sus propios esfuerzos.

 

Sin embargo, a pesar de que ella misma se transforma, la imagen que comienza a percibir en sus órganos sensoriales transformados es una imagen nueva, inusual, extraña. Es necesario explicarle qué representa. Y entonces la persona descubre en los libros, no solo el método mediante el cual puede transformarse, sino también una explicación de lo que siente en el proceso, a qué lugar está entrando.

 

Como una persona que de repente se encuentra en una isla desierta y, al recobrar el sentido de repente, no sabe dónde está ni qué está sucediendo. Recuerda con dificultad dónde estaba antes, pero aún así puede imaginarlo de alguna manera. Pero dónde está ahora, no lo entiende en absoluto.

 

Así, la ciencia de la Cabalá no solo nos enseña cómo cambiar nuestras cualidades, sino que también nos ayuda a conocer nuestras impresiones, es decir, ese mundo en el que nos encontramos cada vez de acuerdo con nuestros cambios.

 

Cada vez se le brinda a la persona un apoyo, una base firme, a través de explicaciones sobre qué tipo de mundo es aquel en el que se encuentra ahora, a qué grado ha ascendido, qué causas la llevaron hasta allí, cuáles son sus consecuencias y cómo es posible avanzar más allá.

Cabalá: La sabiduría superior

Si bien una persona puede existir naturalmente en este mundo, tal existencia es imposible en el espiritual, ya que la naturaleza humana es diametralmente opuesta a la naturaleza del mundo espiritual. Una persona nunca sabe con exactitud cómo debe comportarse allí. La conducta que debe seguir le parece extraña, lo opuesto a lo que está acostumbrada, incomprensible.

 

Uno debe aprender esto realmente a través de los libros, recibiendo guía e instrucción sobre cómo comportarse en este nuevo mundo y aprendiendo de Aba ve Ima superior (padre y madre espirituales), del mismo modo que un padre y una madre materiales enseñan a un niño cómo comportarse en este mundo.

 

Pero en este mundo, a un niño se le enseña de una manera acorde con su comprensión, mientras que el padre y la madre espirituales siempre deben explicar conceptos opuestos a la comprensión de una persona, cosas contrarias a su naturaleza, inusuales y extrañas.

 

Resulta que todas nuestras ciencias y sabidurías son válidas y útiles solo dentro del marco de nuestro mundo, en el nivel que corresponde al mundo de Asiyá. Toda sabiduría que trasciende este nivel pertenece a la ciencia de la Cabalá. Si estudiamos el comportamiento del Kli (vasija espiritual) en mundos Superiores mientras estamos en este mundo, es decir, si estudiamos la ciencia de la Cabalá hasta donde nos es posible, entonces, naturalmente, el proceso de aprendizaje nos resulta extraño.

 

Leemos ensayos y consejos de cabalistas sobre cómo cambiar las cualidades de las vasijas, y nos parecen completamente irreales, inalcanzables e inútiles.

 

Estas ideas nos parecen totalmente descabelladas e ingenuas. Las aceptamos de alguna manera, estudiamos y escuchamos las enseñanzas, pero al mismo tiempo carecemos de la sensación de que esto sea algo real, que pueda realizarse y que se integre en una mente sana, en los sentimientos y cualidades de una persona con los pies bien puestos en la tierra.

 

Por eso nos resulta tan difícil poner en práctica los consejos de los cabalistas. No solo nos enfrentamos a dificultades naturales a nivel sensorial, sino que también resulta difícil aceptarlas con la mente. Sus consejos no nos parecen efectivos ni capaces de llevarnos a ninguna parte.

 

Esto es lo que Rabash explica constantemente: acerca de esas «discrepancias», debemos operar y transformar nuestras cualidades de tal manera que cada cambio sea siempre contrario a nuestra naturaleza y contradiga nuestra razón. En estos cambios reside toda la sabiduría de la Cabalá.

 

El Origen del Alma

Pregunta:

¿Cuál es la diferencia entre lo corporal y lo espiritual?

Respuesta:

La cuestión es que el trabajo que realizamos en el mundo corporal no es verdadero trabajo.

 

¿Qué significa «trabajo que no es real»? Realizas acciones reales, pero no te das cuenta de que estás trabajando con entidades reales. Llevamos a cabo acciones espirituales, pero no lo sentimos, como un niño pequeño que no sabe que está creciendo a través de sus diversas acciones.

 

Observo a mi nieto. ¿Qué tipo de mente tiene?, ¿qué capacidad de comprensión? ¡Ninguna! Se lo lleva todo a la boca, golpea objetos unos contra otros como un mono. Ni siquiera tiene idea de lo que está haciendo, pero, sin embargo, todas estas acciones contribuyen a su desarrollo.

 

¿Y en qué nos diferenciamos de él? A nosotros también nos han metido en algún sitio, nos han obligado a sentarnos aquí con la ayuda de algunos pensamientos y libros abiertos, y a hacer algo parecido a lo que él hace.

 

Así que ahora también me sumerjo en el libro, porque se me fue dado tal deseo. Leo, y todo tipo de pensamientos y motivos me empujan a interesarme por él. Espero obtener buenos resultados de esto y así resolver lo que me hace sentir mal.

 

Ahora, quizá pueda aportar algo propio a este trabajo. Al fin y al cabo, me gustaría sentirme identificado con lo que estoy haciendo ahora por iniciativa propia y no como una obligación impuesta desde arriba.

 

Si busco este punto para que sea mío, en verdad independiente, lo revelaré una vez superadas todas las circunstancias que me obligan desde Arriba como a una marioneta, a dedicarme al estudio, difusión, trabajar en la cocina y en diversas actividades a través del entorno, ya sea directamente desde Arriba o a través de mis cualidades naturales.

 

Si quiero tener mi propia participación, mi propio interés, entonces este punto —aunque solo sea un pequeño paso hacia mi deseo libre — ya marcará el comienzo del alma.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *