Cuando una persona es recompensada con una iluminación temporal de Kedushá (Santidad), se considera que ha entrado en el Templo.
La ruina del Templo es cuando se le quita la iluminación. (Rabash, Apuntes variados 566 – «Arrojen su semilla entre las naciones»).
Utilizar correctamente el resplandor de la Santidad significa pensar solo en la corrección del Kli común, el alma común, que se llama Beit HaMikdash (Templo).
No se trata de un edificio que pueda construirse en Jerusalén, sino de nuestra alma común que creamos a partir de todas las almas individuales mediante la unificación, y dentro de ella, en cada corazón, preparamos un lugar para el Creador.
Puedes sostener el brillo con la ayuda de la plegaria para la corrección, para la fusión de los corazones, y debemos unir todos nuestros deseos individuales en un solo deseo, y el Creador lo llenará.
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