El problema más importante de nuestro mundo es el egoísmo, que nos separa unos de otros. En congresos nos involucramos en algo común y hacemos todo tipo de movimientos hacia los demás, tal vez incluso artificiales. No hay amor natural entre nosotros. Somos iguales que todas las criaturas terrenales.
Por lo tanto, haciendo esfuerzos y uniéndonos, causamos un gran flujo de bondad desde arriba del Creador. Ahora tenemos que tomar este beneficio en nosotros mismos, digerirlo y seguir adelante.