Pregunta
Durante la epidemia de coronavirus nos vimos obligados a pasar a la interacción virtual. Ahora estamos intentando volver a las reuniones físicas y nos cuesta reunirnos una vez a la semana. ¿Qué nos aportan esas reuniones y merece la pena esforzarse por conseguirlas?
Respuesta:
Iniciamos nuestro camino en nuestro mundo y así debemos continuarlo, aquí no puede haber otras opiniones, debemos reunirnos en grupos cada vez más grandes según la fuerza, la cantidad y la calidad de la unidad.
Estamos obligados a acercarnos unos a otros, éste es el programa de la creación; en otras palabras, debemos sentir el anhelo de unir los corazones y los deseos interiores, aunque no tengamos ninguna inclinación natural para ello, estamos obligados a hacerlo.
Debemos devolver el mundo entero, todo lo que existe en el universo, a un solo deseo que quisiera estar juntos en sus manifestaciones inanimadas, vegetativas, animadas y humanas. Esto es hacia lo que nos dirigimos ahora. Estamos en un punto de inflexión, en un paso.
Tenemos que entenderlo bien, pensarlo y evaluarlo considerando toda la historia de la humanidad, todo lo que nos pasa, como acciones necesarias para nuestra corrección. Tenemos que pensar y hablar de ello, sentirlo, y así es como debemos actuar y avanzar.
No te preocupes, estamos avanzando, todavía tendremos que unirnos hasta el punto de que ya no sentiremos la diferencia entre nosotros, hasta que todos nuestros cuerpos y toda la corporalidad empiecen a desaparecer de nuestras sensaciones.
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