La liebre vanidosa quería un zorro que cuidara su casa. Construyó una caseta e invitó a un zorro a entrar. Desde entonces, la liebre no ha vuelto a entrar en su casa. El zorro no la dejó entrar.
Esto es muy similar a nuestras vidas. Para nuestra desventaja, elegimos todo tipo de zorros para que nos protejan y luego nos echan de nuestra casa, nos roban y demás. Y luego lamentamos que este sea nuestro destino, los elegimos para vigilar la casa. ¿Por qué nosotros, las liebres, no vemos que son zorros?