Todos tenemos una propiedad física simple: si nuestros deseos son similares, entonces nos entendemos; si son diferentes, entonces no.
El nombre de Ester proviene de la palabra “Astara” –ocultamiento. Las personas que no tienen este deseo no lo ven. Por lo tanto, nadie lo entiende ni lo siente, excepto Mordejai porque ofreció sus cualidades a su amo el rey.