¿Es posible que el hecho de que nos devoramos unos a otros sea también un estado absolutamente armonioso?

Una persona se compone de dos sistemas. Uno es su naturaleza, el deseo de recibir en acción. El otro se relaciona con el punto en el corazón. Si logras trascender tu deseo y operar desde el punto en el corazón, te verás a ti mismo bajo una Luz verdadera y, sobre el ocultamiento, comenzarás a percibirlo de manera diferente, comprendiendo que es beneficioso y no te perjudica en absoluto.

 

El punto en el corazón proviene de lo Alto, al igual que tu deseo natural de recibir: el corazón mismo.

 

Desde lo Alto recibes ambos y no puedes distinguirlos. A veces, se orquestan ciertas «trampas» que te sacuden de un lado a otro, permitiéndote comenzar a diferenciarlos un poco.

 

Sin embargo, para transitar verdaderamente del corazón al «punto en el corazón», solo puedes hacerlo expandiendo este punto. Solo puedes expandirlo recibiendo inspiración, un despertar externo, y atrayendo la Luz durante el estudio con la ayuda de este despertar.

 

No tienes otra opción; necesitas un maestro, la Torá (es decir, las fuentes primarias) y un grupo para que, habiendo recibido una impresión de ella e inspirado por ella, puedas atraer la Luz durante el estudio hasta el punto central de tu corazón. Entonces crecerá y verdaderamente podrás añadirle varios Kelim adicionales.

 

No te detengas hasta alcanzarlo

 

Pregunta:

¿Por qué se nos dio este punto de impaciencia, este mal?

Respuesta:

Para que logremos grandes cosas en la vida, para que elevemos este deseo cada vez más hasta el nivel del Creador.

Pregunta:

¿Qué deseo?

Respuesta:

El deseo de todo.

Pregunta:

¿Se refiere a elevar estos deseos egoístas al Creador? 

Respuesta:

Sí.

Pregunta:

¿Y cuál es el deseo más elevado? ¿En qué nos convertiremos a partir de este punto de impaciencia hacia los demás?

Respuesta:

En desear al Creador con la mayor pasión.

Pregunta:

¿Él quiere eso?

Respuesta:

Sí, eso es exactamente lo que Él desea.

Pregunta:

¿Entonces quiere que tengamos pasión por Él?

Respuesta:

Sí. «Shuvu, bnei Israel, ad HaShem Elokeja» — «Volved, hijos de Israel, al Señor vuestro Dios».

 

Elévate al nivel de humano

 

Pregunta:

Si una entidad devora a otra en la naturaleza y, sin embargo, la naturaleza se encuentra en armonía, ¿es posible que el hecho de que nos devoramos unos a otros sea también un estado absolutamente armonioso?

Respuesta:

Sí, pero solo en el nivel animado. Los niveles inanimado, vegetativo y animado de la naturaleza se estructuran según el principio del consumo mutuo, en medio de una lucha entre ellos. Esta lucha constituye la evolución.

 

En estos niveles el uso que unos hacen de otros no se considera vergonzoso ni reprochable. Un animal, cuando se come a otro, no siente ningún remordimiento. Supongamos que un ser humano actúa en contra de otro ser humano: puede racionalizar para justificarse a sí mismo, para explicarse de alguna manera el propósito y las razones de sus actos. Pero los animales no tienen esto; sus cálculos son sencillos: debo comerme al más débil para poder seguir existiendo.

 

Todo esto, en el nivel animal, se considera la norma. Pero ahora estamos ascendiendo al nivel humano. Y aquí surge un problema. Debemos empezar a avanzar, no devorándonos unos a otros, sino precisamente a través de la conexión entre nosotros, superando nuestro egoísmo y no caer en ello.

 

Espero que la gente empiece a comprenderlo, porque, de lo contrario, no sobreviviremos. Por supuesto, seguiremos existiendo, pero en condiciones muy precarias.

 

Por lo tanto, nos enfrentamos a una tarea monumental: difundir lo más ampliamente posible el mensaje de que debemos llegar a una resolución colectiva sobre cómo avanzar hacia la meta de la creación. Y la meta de la creación es llevar a la sociedad humana a un estado de armonía, a la realización mutua, a la conexión adecuada entre nosotros.

 

Y entonces el resto de la naturaleza (inanimada, vegetal y animada) también alcanzará la armonía. Entonces podremos recuperar nuestra ecología, un tema que preocupa profundamente a todo el mundo. Si logramos un equilibrio entre nosotros, todo será maravilloso.

 

Dado que nos encontramos en el nivel más elevado de desarrollo en comparación con los demás niveles de la naturaleza, los obligaremos a ellos también a alcanzar el equilibrio. Se acerca la era del nivel humano.

 

La meta como motor para alcanzar un resultado

 

Comentario:

El deseo de recibir exige resultados, tanto en lo espiritual como en lo físico.

Respuesta:

El deseo de recibir exige resultados. Esto significa que, además de combustible, requiere una meta. Y si el objetivo es importante, ese mismo objetivo se convierte en combustible, porque la persona sabe que, en la siguiente etapa, se sentirá mejor que en la actual.

 

Por ejemplo, quiero mover la mano de un lugar a otro. ¿De dónde extraigo la fuerza para hacerlo? Proviene del hecho de que así me resultará más cómodo; de lo contrario, no puedo simplemente llenar mi cuerpo de energía. No puedo realizar una acción adicional solo porque tenga energía de sobra. A quienes no hacen esos cálculos se les considera locos.

 

El egoísmo, desde los niveles más bajos hasta los más altos (incluso en la espiritualidad), utiliza una meta como motivación, como combustible. No puede ser que el combustible y el objetivo existan por separado.

 

Una persona debe saber que en el siguiente estado se sentirá mejor, que obtendrá algo. Y cuanto mayor sea la ganancia, más fuerza tendrá.

 

El problema es que nuestra actitud hacia la meta no suele coincidir con la meta en sí. Estoy, por ejemplo, en el estado A, y debo llegar al estado B. Así que mi problema es convencerme de que en el estado B siempre me sentiré mejor que en el estado A.

 

Supongamos que quiero ser profesor dentro de veinte años. ¿Ya lo soy? No. Simplemente imagino, según mi comprensión actual, lo que significa ser profesor dentro de veinte años. Pero cuando realmente lo sea, será completamente diferente de lo que imaginé veinte años antes.

 

Ahora mismo, imagino que un profesor debe de ser una persona magnífica y respetada. Pero, ¿cómo puedo, con mi mentalidad y mi nivel de comprensión actuales, con lo que tengo hoy, imaginar un nivel superior al que pueda aspirar? No será más que algo imaginario. Y el sistema de valores que tengo actualmente debe darme la fuerza para luchar por alcanzarlo.

 

Manejados por placer      Hombre o bestia

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *