El escrutinio debe consistir en que el deseo de recibir, que es la cualidad del juicio, esté incluida en la cualidad de la misericordia, y así el cuerpo se convertirá en un Kli apto para recibir la luz del alma (Rabash, Notas variadas, 353, “Surgió Abraham”).
Se trata de aclarar en qué estado se encuentra una persona: si está con el deseo de recibir, con el deseo de otorgar, o con ambos deseos a la vez.
Para lograr esto, uno debe despertarse a sí mismo hacia el ascenso espiritual para que pueda volverse hacia el Creador y exigirle que le conceda un grado superior, desde este grado superior, puede volverse una vez más hacia Él, renovándose así en este nuevo grado. Es en el Creador que nos concede un nuevo grado que revela su atributo de misericordia.
Examinándonos a nosotros mismos para ver qué más necesitamos hacer, despertamos dentro de nosotros el atributo del juicio (el deseo de recibir) y nos esforzamos por incluirlo dentro del atributo de la misericordia (el deseo de otorgar) hasta que vemos que nuestro deseo de recibir puede llenarse con la luz de Jojmá en la luz de Jasadim. De este modo, empezamos a percibir correctamente todo lo que existe.