Pregunta: Cuando la persona estudia Cabalá, a veces se retuerce con todo tipo de estados, como si pasara por un rallador. ¿Cómo nos podemos relacionar positivamente con esto?
Respuesta: No se puede hacer nada. Si estás siendo desgarrado, no te puedes relacionar con esto de buen humor. Si te asocias con este estado, que esto es de hecho el “yo”, entonces estás en este lavado.
Y si te acostumbras a observar desde afuera, en virtud de lo que pasa a tu cuerpo, a tu burro, al egoísmo, entonces lo tomarás con más calma. Pero en cada fase de nuestro desarrollo, hay momentos en los que de todas formas caes en esta sensación tan profundamente que no es posible mirar desde afuera.
Comentario: Existe el deseo de observar desde afuera, pero en realidad es absolutamente imposible.
Mi Respuesta: Solo seguir avanzando, porque no hay nada que se pueda hacer. Si tienes un entorno fuerte, entonces podrás superar estos estados y mayormente pasar por encima de ellos. El entorno te sostendrá, no te dejará caer y te sacará como al aire, por encima de estos estados. En lugar de arrastrarte por un terreno escarpado, tendrás un globo o un imán que te transporta por encima de este espacio.
Pregunta: Cuando la persona experimenta todo esto, hay cierto proceso acumulativo. ¿Por qué es importante aguantar estos estados?
Respuesta: ¡No hay necesidad de aguantar! Al contrario, hay que endulzarlos hasta donde sea posible. No es bueno que estés en tales estados, donde tienes que aguantar. Siempre sé alegre y justifica al Creador por todas las acciones que Él realiza, porque Él te lleva hacia adelante todo el tiempo.
Al pasar por las cuatro fases de tu desarrollo, te sientes realmente como si estuvieras dentro de una lavadora: comienza el agua con el detergente, el tambor gira, el agua se tira, el enjuague comienza y luego, el centrifugado. Estas son las fases que sientes sobre tí mismo. Pero cuando sientes que estás siendo limpiado vigorosamente, lavado, tallado y enjuagado; y que esto es necesario para el objetivo, te regocijas. Todo depende del objetivo.
Si entiendes que la corrección se está llevando a cabo en tí a cada minuto, entonces estás inspirado. Al final, mira cómo los escaladores suben una montaña, cuánto trabajan, cuánto coraje. ¿Y qué?… La persona se regocija, aunque se encuentre en lo alto de las montañas en condiciones muy difíciles.
Es decir, todo depende de la actitud. Esta es la diferencia entre, digamos, una caminata casual y una marcha forzada. La marcha forzada tiene un objetivo por delante, mientras que, durante una caminata, disfrutamos el proceso en sí.
Pregunta: Pero, en tales situaciones, los estudiantes a menudo le piden un consejo, sobre lo qué hacer, cómo estar. ¿Qué les dice?
Respuesta: ¿Qué les puedo decir? ¡Apúrense! y pueden acelerar solo a causa del entorno. Permitan que este ejerza presión sobre ustedes y actúen. Es todo.
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