Todo Israel son garantes unos de otros. Garantes unos de otros es nuestro estado cuando estamos en Adam HaRishon, en un alma común. El estado en el que existimos inicialmente es un estado perfecto, creado así desde arriba, y debemos llegar a él nosotros mismos, desde abajo, desde este mundo.
Desde el estado llamado el alma de Adam HaRishón (el Primer Hombre), que está unida con el Creador en perfección, eternidad, en completa similitud con el Creador, todas las leyes descienden a nosotros. Y nosotros, que estamos en el nivel más bajo, el más alejado de este estado, debemos gradualmente implementar, cumplir y aplicar estas leyes a nosotros mismos, y así avanzar y regresar al mismo estado.
Así, la garantía mutua (Arvut) es una ley común que debe existir entre nosotros si queremos llegar a la corrección, un estado llamado «un alma», del que nos viene esta ley, como todas las demás leyes, o «consejos» para nuestras correcciones.
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Garantía mutua (Arvut)
Cuanto mayor sea nuestra voluntad de recibir, más fuerte debe ser el Arvut (garantía mutua). Esto se refleja en el curso de la historia.
Tras el éxodo de Egipto, cuando absorbimos un grado adicional de Aviut, tuvimos que aceptar el primer nivel de Arvut, conocido como “estar al pie del monte Sinaí como un solo hombre con un solo corazón”. Fue a través de esta unidad que merecimos la Torá.
Más tarde fue necesario ampliar la participación colectiva y la garantía mutua, que se expresó en la travesía por el desierto, en la división del pueblo en tribus y en sus respectivos roles como cohenes, levitas e israelitas.
Cuando uno estudia el método, queda claro que todo esto es esencialmente un proceso continuo de corrección del mismo principio llamado Arvut, la conexión en un solo Kli en una forma corregida donde cada uno se conecta con los demás de acuerdo a la raíz de su alma.
Cuando el pueblo llegó a la etapa de construcción del Templo, ya se les exigía que se dieran cuenta de su conexión dentro de un país.
Es decir, aunque las condiciones internas de cada individuo y del pueblo en su conjunto cambiaron, el deseo de recibir ardía con más fuerza y seguía creciendo, afectando también las condiciones externas (el pueblo entró en la Tierra de Israel, luchó contra otras naciones y se asentó en ella). El arvut tuvo que adoptar nuevas formas continuamente. Sin embargo, la idea central permaneció inalterada: ser garantes mutuos.
Las condiciones interna La garantía mutua en el trabajo espiritual: un faro que guía
Cumplir la ley de responsabilidad mutua
Ahora bien, después de todas las correcciones y todo el daño que las almas han sufrido en su descenso al nivel más bajo, debemos cumplir con la ley de la responsabilidad mutua (Arvut); mediante esto, mereceremos recibir la Torá, la corrección final. El mayor grado de Aviut (grosor) se revela en nosotros ahora y si en este estado implementamos esta ley, completamos todo el trabajo que las almas estaban destinadas a llevar a cabo mientras estaban vestidas con cuerpos.
Resulta que la responsabilidad mutua es la única corrección que debemos implementar. Incluye todas las demás condiciones que debemos cumplir y todas las cualidades que debemos adquirir para convertirnos en una vasija que contenga la luz Superior.
Día del Creador
«El Día del Creador» es un estado de una persona cuando no siente carencia de nada y está dispuesta a permanecer en ese estado durante toda su vida y más allá bajo una condición: que continuamente tenga el deseo de otorgar al Creador. Y esto es sin ninguna respuesta, conocimiento o compensación; es simplemente por el bien de hacer algo bueno por el Creador, incluso sin que nadie sepa, ni siquiera el Creador mismo, que la persona está haciendo esfuerzos por Su bien.
La prueba de esto es la alegría y la sensación de perfección. Esto significa que la persona ya está al final de la corrección, porque no quiere nada más que esto. Tal estado es llamado el Día del Creador. Cualquier persona, dondequiera que esté, puede imaginar esto para sí misma y esforzarse constantemente hacia ello. De lo contrario, no sería llamado un día o perfección.
Final de la corrección Hacia la corrección final

