Sufren porque no consiguen lo que quieren. Esto es sufrimiento egoísta. Es como un niño pequeño que llora porque no consigue el juguete deseado. Y aquí es donde todo termina hasta que una persona comienza a despertar y a darse cuenta de que puede acercarse a la cualidad del Creador sólo en la medida de la similitud de la forma con el Creador.
Y los sufrimientos materiales ordinarios, cuando una persona no obtiene lo que desea, no conducen a una apelación al Creador o a la apelación a la que el Creador da una respuesta.