Es como una sociedad, donde si cada uno hace su trabajo, todos son felices, como está escrito, “para lo cual Dios ha creado”, porque sin trabajo no hay nada.
Por lo tanto, el marido se esfuerza y trae dinero y su esposa toma el dinero y se esfuerza con él, comprando alimentos, cocinando y cuidando que la comida sea sabrosa, entonces ambos son felices.
Si la mujer cocina bien, su marido tendrá buen apetito y entonces tendrá fuerzas para ir a trabajar y ganar dinero.
Asimismo, si los pies caminan y las manos compran y dan alimento al cerebro, el cerebro tiene fuerza para pensar (Rabash, Notas 503, Asociación).
Ésta es una explicación sencilla y correcta de las relaciones matrimoniales. La asociación comienza desde el principio, desde lo básico de nuestra vida y se extiende a asuntos elevados.
Si una pareja casada quiere alcanzar una conexión de mayor calidad entre ellos, esto los llevará al trabajo espiritual.