He leído historias muy conmovedoras que conducen a preguntas importantes. Una chica escribe en Facebook: «Tengo 13 años. Hace seis meses empecé a perder el pelo y lo perdí todo. Me negué a ir al colegio porque estaba segura de que todos se reirían de mí. Pero 12 de mis amigos vinieron a verme con la cabeza completamente rapada. Lo hicieron por solidaridad conmigo. Tres de ellos eran chicas. Se me saltaron las lágrimas. Escribí sobre ello en mi Facebook. En los comentarios me dijeron que no lo hacían de corazón, que sabían que su pelo volvería a crecer, pero el tuyo no, que sólo querían hacerse famosas, etc. Pero yo no quiero oírlo. Pero no quiero oírlos», escribe la chica. «¡Siguen siendo mis mejores amigas para siempre!».