La condición de un Kli perfecto

Comentario:

Baal HaSulam escribe que si incluso una persona no cumple la condición de garantía mutua, nadie más no podrá llegar al principio de «ama a tu prójimo como a ti mismo.»

Mi Respuesta:

No, Baal HaSulam está escribiendo sobre el ideal, porque si estamos hablando del alma común de Adam HaRishon, que se construye a partir de seiscientas mil almas -no importa si son varios miles de millones; todos tienen un alma, todos deben conectarse.

 

No hay problema en hacerlo desde arriba: un pequeño cambio en la luz y el mundo entero empezará a volverse loco y correrá hacia donde ilumina. Aquí no hay nada complicado. La dificultad es cómo espolear al mundo para que llegue a la comprensión del mal, a la comprensión de que en realidad se encuentra en un estado que requiere un cambio.

Pregunta:

El artículo de Baal HaSulam dice que incluso si una sola persona no está de acuerdo con la condición de garantía mutua, nadie será capaz de cumplirla. ¿Qué se entiende por «una sola persona» que está inmersa en el amor propio?

Respuesta:

¿Preguntas si esta persona sola tiene la culpa de pensar así? ¿Pueden los demás influir en él para que piense de otra manera? ¿No será que todos se esfuerzan por cumplir la garantía mutua, pero éste no? Al fin y al cabo, ¡hay 599,999 partes más corregidas en esta única persona! ¿Puede haber solo una parte sin corregir?


Baal HaSulam ofrece esto simplemente como un ejemplo, como una situación teórica; sí, todo y todos deben ser corregidos y unidos por garantía mutua, hasta el último detalle, en todas las propiedades. Esta es la condición de un Kli común perfecto, cuando se cumple, el Creador se revela en él, y el Kli se vuelve igual al Creador.

Siga los pasos de los antepasados

 

Pregunta:

Dice que en nuestra nación, debido a la sutileza del Aviut (el grosor del Kli), existe una predisposición a percibir la idea espiritual. Entonces, ¿cómo podemos implementarla para que la gente se involucre con ella no solo externamente?

Respuesta:

La disposición del pueblo de Israel (quienes se supone fueron los primeros en recibir la Torá) se debe a que son la parte más sutil de las almas que comenzaron a emerger durante la época de Abraham. En ese momento, de entre todas las almas del mundo, se manifestó esta parte específica que sintió una conexión con la luz Superior.

 

De la asamblea colectiva de almas empezó a formarse una especie de “tribu”, un grupo, un pequeño puñado de almas que, gracias a su sutileza, empezaron a corregirse y lograron unirse.

 

¿Quiénes son entonces los «hijos de Abraham» y todo el grupo que descendió de él en el mundo corporal? Son las consecuencias de las almas sutiles que emergen una tras otra, una y otra vez, pero en niveles de Aviut cada vez más elevados.

 

En nuestro mundo, esto ocurre mediante la sucesión natural de padres e hijos. De una forma u otra, las almas que descendieron de Abraham se vistieron en los cuerpos de sus descendientes en la primera, segunda, tercera generación y así sucesivamente.

 

Y hoy, gracias a la inclusión mutua, hay almas sutiles entre las naciones del mundo que sienten la parte de Israel que se ha mezclado con ellas. ¿Y quién sabe siquiera cuál es el estado actual de las tribus de Israel? ¿Dónde están todas? No lo sabemos.

 

De repente, nos dicen: «¿Oíste? En Pakistán hay 25 millones de personas emparentadas con el pueblo de Israel». Y, de hecho, en los próximos años se revelarán cosas que hoy ni siquiera podemos imaginar.

 

En definitiva, basándonos en lo que sabemos hoy, debemos afirmar con certeza que la parte llamada «judío» en este mundo está obligada a alcanzar la garantía mutua (Arvut) desde la raíz de su alma. Este es su deber.

 

Al mismo tiempo, hay sectores de la nación que aparentemente no tienen esta obligación. Por lo tanto, no los vemos ni sabemos de ellos. De repente, aparecen etíopes u otros entre la nación. Muchos aún no se han revelado porque su tiempo aún no ha llegado, incluso entre el propio pueblo de Israel.

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