Al examinar nuestra conexión con el Creador, lo que recibimos de Él, con qué propósito, etc., surge una relación compleja con el Creador. Comenzamos a notar que en nuestra relación con el Creador hay derecha, izquierda y centro. Continuamos examinando las acciones del Creador, como está escrito: “Por tus acciones te conoceré”, y también: “Si alguien no conoce la voluntad de su Señor, ¿cómo podrá servirle?” Estamos a punto de recibir algo del Creador que nos colocará en el corazón del proceso.
Desde el momento en que deseamos conectarnos con el Superior, debemos examinar constantemente esta relación, no hay nada más. Todo lo demás que recibimos es resultado de esta conexión, una conexión que lo determina todo. Cómo nos sentimos se basa en lo que nos sucede. Todo lo que nos llega, los discernimientos, las emociones, lo que el Creador quiere de nosotros, lo que estamos destinados a ser, cómo reaccionamos, lo que pensamos, lo experimentamos internamente como resultado de nuestro esfuerzo por sentir la influencia del Creador sobre nosotros.
Por tus acciones te conoceré ¿Dónde podemos encontrar el amor al Creador?
Redirigir el placer hacia el Creador
Pregunta:
Si el placer llega a mi, tengo que restringirlo recibiendolo para mi mismo y redireccionarlo para brindarle contento al creador, como esto se puede hacer?
Respuesta:
Hemos estudiado esto por mucho, muchos meses sino que años.
La Luz viene del creador pasando a través de filtros. Restricciones (Tzimtzum), pantalla (Masaj), Luz retornante (Or Jozer) y por último es llenado dentro del Kli.
Entonces el Kli para expandirse tiene que hacerse a sí mismo similar a la Luz, empezando a percibir que es lo que significa asemejarse a la Luz.
A este punto la mutua dependencia surge, otorgamiento y recepción así como una dependencia inversa, recepción y otorgamiento, después de todo en la ciencia de la Cabalá trabajamos solo con la intención, como el deseo de recibir se posesiona en sí mismo en relación con el otorgamiento.
Llenar los Kelim
Pregunta:
Se dice que a través del placer y la alegría una persona alcanza la plenitud de los Kelim externos e internos, lo que conduce a una expansión del conocimiento. ¿A qué Kelim internos y externos se hace referencia?
Respuesta:
Son los deseos de llenarse y de sentir al Creador dentro de uno mismo. Los Kelim internos son los que permanecen conmigo y siempre me pertenecen, los percibo como propios. Los Kelim externos son aquellos que debo atraer.
Pregunta:
¿Cómo se pueden atraer correctamente estos deseos en relación con los amigos?
Respuesta:
Trabajamos con los deseos de nuestros amigos, los combinamos y nos llenamos mutuamente. Depende solo de nosotros, de cuánto veamos la unificación de estos deseos.
Pregunta:
Pero para ver la grandeza de nuestros amigos tenemos que trabajar por encima de los obstáculos. El esfuerzo para trabajar por encima de todos estos obstáculos, ¿se relaciona con Kelim externos?
Respuesta:
No a los externos, ni a los internos, sino a los que se revelan. Los deseos se revelan dentro de mí, y quiero trabajar con ellos por encima o por debajo de ellos.
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Recuerda este día en que saliste de Egipto
Pregunta:
¿Cuál es el significado de la instrucción “Recuerda este día en que saliste de Egipto” en el trabajo espiritual interior de una persona?
Respuesta:
Está escrito en El Zóhar (Parashat Bo, p. 121) que “el Éxodo de Egipto se menciona 50 veces en la Torá”. Además, se dice que cada día una persona debe verse a sí misma como si estuviera saliendo de Egipto, porque todo nuestro trabajo espiritual gira en torno a Egipto.
El trabajo espiritual de una persona para corregir su naturaleza egoísta comienza con el estado de Abraham, la chispa inicial de la cualidad de otorgamiento. Pero, ¿cómo puede desarrollarse esta cualidad?
Por eso surge la pregunta de Abraham al Creador: “¿Cómo heredarán mis descendientes la gran tierra?”. (Parashat Lej Lejá). Es decir, ¿cómo puedo desarrollar dentro de mí (mis descendientes, mis estados futuros) un gran deseo de otorgamiento y amor para que pueda recibir toda Tu luz?
La respuesta (del Creador a Abraham) sigue: “Sepa que sus descendientes estarán en el exilio durante 400 años”.
Estos 400 años representan los cuatro niveles de egoísmo. En otras palabras, el Creador le dice a una persona que se sumergirá completamente en el egoísmo y así adquirirá un deseo igual a la luz del infinito.
Al principio, te invadirá el deseo de absorberlo todo para ti, pero luego reconocerás que es corrupto y desearás liberarte de él. Y al abandonarlo, comenzarás a corregirlo: del egoísmo al otorgamiento. Esto es lo que significa salir de Egipto y entrar en Tierra Santa.
Así, corrigiendo gradualmente el egoísmo adquirido, la persona asciende 125 grados espirituales hasta alcanzar la corrección completa (Gmar Tikun).
De este modo, todo nuestro camino espiritual consta de tres etapas.
- Desde el punto de partida (Abraham aspirando a revelar al Creador) hasta la entrada de Egipto.
- En Egipto, el desarrollo de la lucha por el Creador, conduce al crecimiento del egoísmo, el reconocimiento de que es malo y el deseo de liberarse de él.
- La corrección de este deseo egoísta hasta transformarlo por completo.
Todo gira en torno a Egipto: parte de nuestro camino es antes de él, y parte es después. Egipto es el punto central.
Por lo tanto, cada día una persona debe sentir que sale de Egipto; es decir, cada día toma una parte de su deseo egoísta, la corrige y recibe nueva luz dentro de ella. Esto es lo que se llama un nuevo día.
Y así continúa el proceso a través de todos los niveles espirituales.
Cincuenta veces se menciona el éxodo de Egipto en la Torá.

