
La fiesta de Sucot representa el comienzo de la construcción del alma. El alma empieza con la cualidad del Creador, la cualidad de Abraham, que es llamada Jesed, otorgamiento, un corazón abierto, donde todo está dirigido hacia el amor por los seres creados y hacia su beneficio.
Pero por supuesto que de esta forma, no es posible alcanzar el propósito de la creación, porque en la cualidad de Abraham, aún no está la cualidad de la creación, no hay el deseo de recibir que debe estar presente en todo este proceso. Al final, por este deseo se concibió este proceso.
Necesitamos corregirnos, porque el pensamiento de la creación es llevar a la persona al grado del Creador, a la adhesión y a la equivalencia con Él. La cualidad de Abraham, no es suficiente para ello. Necesitamos conectarlo a la sustancia de la creación, al deseo de recibir.
La cualidad de Abraham, Jesed, llena todo el espacio creado por el Creador. Ahí el Creador quiere ver a todos los seres creados conectados entre sí, en amor y unidad junto a Él. Pero hasta ahora, no hay creación. La creación aparece sólo después del nacimiento de Isaac, el deseo de recibir que conecta a la cualidad de otorgamiento de Abraham.
Abraham e Isaac, son opuestos entre sí. Lo que se recibe a partir de su combinación, aún no es suficiente para llegar al propósito de la creación y completar la adhesión con el Creador, pero sigue siendo un gran paso que nos acerca. Esto se debe principalmente al sacrificio de Isaac, que es la acción básica que se realiza con esta cualidad, con el deseo de recibir, al que se dedica el segundo día de Sucot.
Los ancestros: Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Aarón, Josef y David, no son personas, sino más bien, las cualidades espirituales principales que existen en el sistema que el Creador creó; atributos a través de los cuales podemos corregir nuestra alma.
Cada persona también debe pasar por todos estos cambios dentro de sí misma. Primero, debe anularse completamente en relación a la cualidad de Jesed. Luego, debe despertar un poco su actitud crítica y permitir que se revele el deseo de recibir. Después, comienza a combinar la cualidad de Abraham, Jesed, con la cualidad de Isaac, Guevurá, por medio de la fe por encima de la razón.
Esto significa que usamos nuestro deseo de recibir sólo para establecer el control del deseo de otorgar por encima de este. Sólo así nos permitimos trabajar con nuestro egoísmo. Cuando lo corregimos de esa forma, la línea media resultará de esto, llamada Jacob.
¿Cómo hacemos que la línea izquierda en la decena, obedezca a la derecha? Todos inclinan su cabeza y permiten que los demás estén más arriba. Competimos por ver quién se puede humillar más. Aquél que esté más abajo que los demás, gana más y asciende por sobre todos. Esta es una competencia en el uso del deseo de recibir para otorgar.
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