La intención del acto engendra todo

Comentario: En el marco legislativo de cualquier país, el castigo se determina no por la acción misma, sino por la intención que la precedió. Es claro que los crímenes más serios, son aquellos que se cometen de manera intencional. Un crimen se considera intencional, si conscientemente es aceptada la posibilidad del asesinato consecuente.  

De acuerdo con la ley principal de la Cabalá, se define al individuo no por sus acciones, sino por sus intenciones.

Mi Respuesta: Si, pero en Cabalá el 100% de la intención determina en un 100% la consecuencia y en nuestro mundo constituye cierto porcentaje de todo lo que sucede. 

Nuestro mundo es un mundo de acciones que suceden a partir de las actividades y las circunstancias materiales. No obstante, el mundo espiritual se construye por completo sobre la base de la intención. En él no hay acciones sin la intención que engendra todo. 

El deseo es una fuerza que es controlada por la intención. La intención define para quién trabaja esta fuerza, hacia quién va dirigida y a quién beneficia. Todo esto se divide específicamente ya sea para otorgar a los demás o para beneficio del sujeto, es decir, a la persona misma.  

Por lo tanto, tanto la acción misma, la fuerza que determina su nivel y la intención, son tomadas en cuenta aquí: ya sea que sea intención de otorgar o que sea la intención de recibir. Esto se relaciona con la fuerza del deseo y su intención, así como en nuestro mundo, hay una acción física y su intención. 

El problema es que en nuestro mundo, no podemos explicar ni registrar con precisión, la intención del individuo. Y en el mundo espiritual, estas intenciones son completamente claras y el individuo es evaluado según su grado, visión, conciencia y alcance. 

Dependiendo de esto, su lugar en el mundo espiritual, por sí mismo, hace un juicio sobre él y le califica según el grado en que se encuentra, el modo en que la naturaleza externa le trata y se dirige a él, precisamente ya sea mediante fuerzas de empuje o fuerzas que jalan sin parar. 

Es decir, el hombre no está entre personas que le evalúan a través de medidas subjetivas políticas, sociales o de otro tipo; sino en la naturaleza espiritual que es absoluta y conoce las capacidades de uno y evalúa las habilidades, acciones y éxitos propios en una escala del 100%.  

Pregunta: ¿Quién puede ver y apreciar la pureza de la intención del individuo? 

Respuesta: Sólo la naturaleza misma, porque representa una intención general del 100% altruista. 

Pregunta: ¿Puede una persona que ya está en el grado de revelación de esta naturaleza, evaluar las intenciones de otra? 

Respuesta: Sí y no. Al final, si me encuentro en cierto grado de naturaleza espiritual, digamos en el 80% de corrección de mis intenciones, entonces no puedo evaluar a los demás al 100%, sino solo al nivel que yo mismo he alcanzado. 

 

Es interesante seguir leyendo «La intención—configuración del corazón»

 

 

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