La plegaria es el resultado del impulso interno de los corazones

Pregunta:

Si las plegarias no son palabras sino letras del corazón, ¿por qué siempre componemos una plegaria en los congresos?

¿Qué es lo que nos proporciona un conjunto de palabras correctas? ¿Significa que las palabras son consecuencia de nuestros esfuerzos?

Respuesta:

En los congresos hacemos ejercicios en los que componemos una plegaria. ¿Para qué se hace esto? Queremos que las personas de las decenas conecten entre sí, que expresen su anhelo de espiritualidad, relaciones y aspiraciones en dos o tres frases.

 

Es decir, las palabras en sí no importan. Si las personas se unen en estas frases y quieren volverse hacia el Creador y lograr algo, entonces no importa lo que digan las palabras en sí. Aquí es donde actúa el impulso interno de sus corazones de unirse unos con otros.

La pregaria interna de los corazones  Juntos abriremos los cielos

Plegarias establecidas por los patriarcas

 

Pregunta:

¿Qué significa que Abraham, Isaac y Jacob establecieron plegarias?

Respuesta:

Nuestros antepasados, conocidos como Abraham, Isaac, y Jacob establecieron tres plegarias. Abraham instituyó la plegaria de la mañana, que es obligatoria. Isaac introdujo la plegaria de la tarde, que también es obligatoria. Jacob estableció la plegaria de la noche, que es opcional: se puede rezar o no.

 

Esto es lo que necesitamos saber, todo lo demás vendrá con la práctica y el trabajo en estas plegarias.

Pregunta:

¿Cómo se debe rezar correctamente por la mañana y por la tarde? ¿Se deben leer las plegarias de un libro de plegarias?

Respuesta:

Sí, léalas tal como están escritas en el libro de plegarias. Lo ideal es rezarlas junto con la decena.

Pregunta:

Decimos que debemos procurar la plegaria constante, pero si hay divisiones entre las plegarias de la mañana, la tarde, y la noche, ¿qué pasa con los momentos intermedios?

Respuesta:

Durante esos momentos, reza por tu cuenta.

 

Unir  todas las súplicas al Creador en una sola

 

Una petición al Creador debe incluir la comprensión de quiénes somos hoy, qué representamos, cómo y qué debemos pedir. Esto se debe a que nuestra petición es parte de la comprensión de lo que debemos hacer y lograr.

 

La naturaleza de la súplica depende del nivel en el que nos encontremos. Cuanto más alto sea el nivel en el que nos encontremos o al que aspiremos, mayor debe ser nuestro deseo. Este deseo debe ser más claro, más consciente y, de acuerdo a esto, recibiremos una respuesta.

 

Está dicho: «El Creador está cerca de todos los que lo invocan, de todos los que lo invocan en verdad». Esto significa que no basta con invocar al Creador de cualquier manera; nuestra petición debe incluir una comprensión de nuestro estado actual y del próximo, del presente y del futuro.

 

Estos estados pueden estar separados por un breve lapso de tiempo. Nos referimos a ellos simplemente como «hoy» y «mañana» porque cada estado se describe como un día. La diferencia radica en el hecho de que el deseo de salir del estado actual y entrar en el siguiente debe convertirse en una súplica urgente de la persona: un anhelo de elevarse por encima de uno mismo, por encima del estado actual, y alcanzar el siguiente, mayor equivalencia con el Creador. Significa un mayor grado de altruismo, un mayor distanciamiento del propio ego, de la propia naturaleza inicial.

 

Cada estado subsiguiente representa una mayor separación de uno mismo, una aceptación de una forma de vida diferente, en pensamientos y deseos, en mente y corazón.

 

En definitiva, todo esto se manifiesta en una invocación al Creador, que se llama «plegaria». No se trata simplemente de una petición para que «me hagas las cosas mejor», sino de una súplica que sale del corazón, incluso sin palabras ni frases adecuadas, formada en el corazón como una súplica necesaria y verdadera.

Así es como debemos prepararnos para el Congreso, ya que, al estar juntos, nuestras súplicas al Creador se combinan en una sola, nos demos cuenta o no. Todas las súplicas de todas las personas del mundo residen en última instancia en el Creador y se fusionan en una súplica a Él.

 

Sin embargo, si las personas permanecen en el grado de animal, no evocan ninguna reacción especial en el Creador, ni se unen entre sí.

 

Nuestros esfuerzos se combinan solo en la medida de una acción intencionada cuando deseamos influir en el Creador.

 

Esto significa unir nuestras intenciones, acciones, pensamientos y deseos, elevándonos por encima de nuestro estado actual, cada uno por encima del suyo propio,  y como si dibujáramos dentro de nosotros la imagen del próximo estado.

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