La ruptura de la estructura de Adam

Pregunta:

Mientras trabajamos sobre nosotros mismos, empezamos a sentir un sentimiento de responsabilidad a medida que nos damos cuenta del valor de la línea izquierda y aprendemos a cubrirla con la derecha. ¿Cuándo surge este momento de responsabilidad?

Respuesta:

La conciencia de dicha responsabilidad y la capacidad de actuar en consecuencia se adquieren gradualmente.

 

Es una de las etapas de nuestro desarrollo cuando comprendemos que la superación del egoísmo que nos separa de nuestros amigos del grupo atrae una mayor iluminación de la luz Superior o, en otras palabras, acerca al Creador. Por lo tanto, todo el trabajo radica en lograr la cercanía.

 

Por eso el Creador rompió la vasta vasija (Kli) que Él creó, que es el alma llamada «Adam«, de la palabra «Domé» (similar al Creador). Esta estructura se rompió en innumerables fragmentos.

 

Imagina un trozo de masa arrojado a un cubo de agua. Poco a poco, la masa absorbe el agua y ésta llena sus poros. El agua, que llena los espacios entre los fragmentos de masa, representa el egoísmo que nos separa.

 

Inicialmente todos estábamos reunidos como una pequeña pieza, creada por el Creador. Entonces Su fuerza de otorgamiento y amor, la luz Superior, se derramó sobre este pequeño deseo y lo hizo romperse en pedazos.

 

Ahora debemos volver a ensamblar estas piezas junto con el agua que las separa. Al hacerlo, alcanzaremos un estado superior al original, ya que el agua que expandió las piezas contribuirá ahora a su unidad y nos permitirá sentir al Creador dentro de nosotros.

 

El agua representa el atributo del Creador, y debemos unirnos a ella. La misma fuerza que ahora nos divide debe transformarse en una fuerza de conexión. Este proceso se llama la revelación gradual del Creador dentro de nosotros. Es nuestro propósito y la esencia de nuestro desarrollo.

 

Así pues, el egoísmo es esencial; solo tenemos que utilizarlo correctamente.

Transformarse en una fuerza de conexión   De acuerdo al deseo original

 

Al inicio del camino espiritual

Comentario:

A veces se unen a nuestro grupo personas muy bien preparadas, las que han pasado por MAK (la Academia de Cabalá en ruso). Sin embargo, todavía tienen una línea izquierda muy fuerte, pero están tan «encendidos» con nuestra idea, que quieren que todo sea perfecto, que el grupo crezca, e imponen muchas exigencias.

Mi Respuesta:

Sí, es comprensible. Pero la cuestión es que sus exigencias pueden ser poco realistas.

 

Estamos tratando con un ser humano. Y un ser humano es la criatura más repugnante, más egoísta de nuestro mundo. Sabemos por experiencia propia cuánto esfuerzo cuesta tratar con nosotros mismos, encajar al menos parcialmente en determinados esquemas.

 

En especial cuando hablamos de la necesidad de elevarnos por encima de nosotros mismos, de restringir todos nuestros deseos e intenciones, y de empezar a revestirnos de una naturaleza completamente diferente, la opuesta: En lugar de Maljut, Biná; y en lugar de nosotros mismos, el Creador.

 

Una persona –Adam-, proviene de la palabra “Domé”, que significa “similar al Creador». Es decir, en la medida en que nuestras cualidades se asemejan a las del Creador, nos convertimos en Adam, un ser humano. Hasta entonces, somos los animales más terribles.

 

Entiendo que los recién llegados estén “ardiendo”, nosotros también estábamos “ardiendo“, pero la cuestión es que este fuego debe situarse dentro de ciertos límites, y tienen que entender a qué se enfrentan. Esto no es nada fácil, después de todo, “comprensión” en la Cabalá significa que las personas comienzan a sentir cambios internos dentro de sí mismas, a trabajar con ellos y a sentir cuánto se resisten a estos cambios.

Los descendientes son el resultado del estado anterior

A tu semilla daré esta tierra (Rabash, Notas variadas 344, «Adelanta»).

 

Los descendientes son nuestras próximas acciones, cuando asumo algunas obligaciones y me esfuerzo por cumplirlas, por cambiarme a mí mismo y por emprender acciones adicionales.

 

Es decir, es el resultado procedente del estado anterior. Esto sucede en cada peldaño del ascenso en la escalera espiritual.

 

El grupo: Un anclaje seguro

Pregunta:

Los seres humanos tenemos todo tipo de emociones: buenas, positivas y negativas. Como cabalistas ¿Debemos aprender a regularlas y mantenerlas dentro de nosotros mismos?

Respuesta:

Somos humanos y somos seres emocionales, especialmente cuando comenzamos a estudiar Cabalá, entramos en varios estados -tensiones internas y externas y sensaciones que a veces son difíciles de contener. De repente nos volvemos débiles en relación a nuestras cualidades y nos confundimos de alguna manera.

 

Se producen cambios tan incomprensibles en nuestros corazones y mentes que a veces parece que estás perdiendo la cabeza. Todo esto son procesos naturales, y lo único que podemos hacer es trabajar sobre nosotros mismos dentro del grupo.

 

El grupo es ese ancla, el punto central en el que debemos esforzarnos constantemente por alcanzar el equilibrio. Así que, aunque me lancen de un lado a otro y sienta que pierdo mis cualidades y emociones habituales, no importa. Debemos buscar constantemente el centro del grupo para equilibrarnos dentro de él. No hay otro camino.

 

¿Te imaginas cuánto nos elevamos por encima de nosotros mismos cuando pasamos de ser un animal a un ser humano corriente? Qué diferencia de pensamientos y sentimientos, qué gran salto cuando empiezas a comprender lo que ocurre, mientras que el animal no puede ocultarte nada. No tiene tales motivaciones; todo en él está claro: o mueve la cola como un perrito o te gruñe. Todo está en la superficie.

 

Cuando empezamos a entrar en el mundo Superior, se desarrollan en nosotros nuevas cualidades hasta el punto de que experimentamos pesadez y no sabemos qué hacer con ella.

 

Por eso es necesario un grupo estable, que al menos se llame a diario, se reúna semanalmente y, una vez al mes, comparta una comida o haga algo juntos. Esto te equilibrará.

 

Por supuesto, puedes pensar: «¿Qué puede hacer por mí esta comida compartida?». ¡No puedes imaginar cuánto te equilibra interior y espiritualmente! Y bajo ninguna circunstancia debes rechazarlo.

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