Baal HaSulam escribe en una de sus cartas que cuando los judíos recibieron la Torá como un solo hombre con un solo corazón, primero observaron el mandamiento más importante: Ama a tu prójimo. Pero su egoísmo crecía constantemente y no podían permanecer en ese estado; lo reemplazaron con manifestaciones externas.
El hecho es que sin acciones físicas, la intención está muerta. Por lo tanto, debemos entender que necesitamos cumplir los mandamientos física e internamente en nuestra actitud.