Las enfermedades en realidad traen salud

Comentario:

A veces las personas tienen mala genética. Pero los científicos han inventado unas tijeras moleculares con las que se puede cortar la mala información hereditaria para que no afecte a las generaciones siguientes. Se puede cortar un gen defectuoso y la persona es diferente: no enferma, incluso cambia su carácter.

Mi Respuesta:

Creo que todo esto debe ser revisado con criterio. Naturalmente, nos enfrentaremos a muchos problemas aquí porque todas las enfermedades en realidad traen salud. Curan, si no a la persona que muere de ella, al menos a la humanidad la liberan de ella.

Al igual que los lobos, que se comen a otros animales, son los «ordenanzas» del bosque, lo mismo ocurre con las enfermedades que se dirigen a nosotros. Si no existieran estos problemas, ya habría quién sabe cuántos miles de millones de personas, hagamos lo que hagamos. Solo construiríamos más y más hospitales y residencias para ancianos.

Debemos comprender que la naturaleza lo hará a su manera de todos modos, pero nosotros intentamos hacerlo por nuestros propios medios, y la naturaleza, el gobierno Supremo, lo hace por el Suyo.

Y todos estos inventos de los científicos nos vienen dados del mismo programa natural. Pero, en general,  todavía tenemos que comprobar lo racional que será.

Comprender que la naturaleza lo hará a su manera  La necesidad de seguir las leyes de la naturaleza

El hecho es que no entendemos las leyes de la naturaleza y hasta qué punto se nos da y qué exactamente para corregirnos, y hasta qué punto la propia naturaleza nos corregirá de acuerdo con esto, y en cambio aparecerán otros problemas, otras enfermedades. Simplemente no vemos la conexión entre ellos.

Digamos que va a haber una ola de frío o calentamiento, u otros problemas, tal vez una guerra, y otros dos mil millones de personas morirán por ello. Esto puede deberse al hecho de que modificaremos nuestros genes y trataremos de mantenernos sanos.

Es decir, sigue siendo un cuadro cerrado. Por eso no puedes hacer lo que quieres: te curas en un sitio, te paralizas en otro.

Pregunta:

Si esto lo hiciera un cabalista que siente la ley de la naturaleza, las fuerzas que gobiernan el universo y las conexiones que existen entre nosotros, ¿cómo lo haría?

Respuesta:

Él no lo haría. Él enseñaría a la gente cómo influir en la raíz de sus vidas, en la raíz de sus problemas, para que lo corrigan allí y no con la ayuda de tijeras moleculares a un nivel tan insignificante y antiguo. ¡¿Por qué iba a cortar algunos cromosomas y reorganizar todo tipo de genes?! ¿Por qué necesito esto?

Sé de antemano que todas estas manipulaciones saldrán de todos modos en otra cosa. No puedes meterte con la naturaleza; ¡no funcionará! Sin duda, ella hará otra cosa. De todos modos, tendrás que llegar a construirte de una manera nueva con la ayuda de una fuerza Superior de acuerdo con el gobierno Superior y con el ejemplo de Dios.

Pregunta:

¿Qué haría un médico cabalista?

Respuesta:

Sería solo alcanzar la etapa más alta del desarrollo interior de una persona y del desarrollo interior vendría todo el resto de lo externo, y como resultado, la salud humana.

Aprende a ser agradecido

Pregunta:

¿Cómo se puede «agradecer tanto por lo malo como por lo bueno»?

Respuesta:

Rabash da el ejemplo de un padre que le da a su hijo un dólar cada día. Un día, de repente, le da cinco dólares, para gran alegría del hijo. Al día siguiente, vuelve a darle solo el dólar de siempre.

Entonces, ¿por qué el padre actúa así conmigo? Quiere que me relacione con él con amor y que la falta de cuatro dólares, ¡deba compensarla con mi amor, con mi generosidad! Que no me fije en cuánto recibo de Él, sino en cuánto puedo agradecerle.

Al recibir repentinamente cinco dólares de Él, extendí mi deseo, pero desde la perspectiva de recibir. Y ahora puedo satisfacer este deseo adicional con el otorgamiento. Él me dio la oportunidad de expandir mis deseos y alcanzar un mayor otorgamiento.

Pero debo trabajar en esto. A diario, recibía un dólar y le agradecía a mi padre por ese dólar. Y de repente, un día, mi padre me dio cinco dólares. Mis deseos se expandieron, recibí mayor placer y, naturalmente, le agradecí a mi padre. Pero ¿de qué estaba agradecido? ¡Por haber recibido los cuatro dólares extra!

Al día siguiente, desde la altura de ayer, con un apetito desbordado, ya esperaba recibir cinco dólares, pero recibí el mismo dólar de antes. Ahora siento un deseo vacío de cuatro dólares. ¿Qué hago con él? ¡Llenarlo con la Luz del amor, la Luz de la generosidad, la Luz de la gratitud!

Ahora comprendo que el Padre me da la oportunidad de darle precisamente en esta vasija vacía, llenándolo con la Luz de Jasadim en lugar de Jojmá. Él llena mi deseo con la Luz de Jojmá y yo lleno la suya con la Luz de Jasadim. ¿De dónde más podría surgir la posibilidad de otorgar si Él no vacía mi deseo?

¿Cómo podría agradecerle y conectarme con Él aún más fuertemente, asemejarme más a Él, si Él no me diera primero mayor plenitud y luego me la quitara? Y luego me diera más, y luego me vaciara. Como está dicho: «La vestimenta de la Luz y su partida crean una vasija apta para el uso». Ahora tengo una vasija.

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