La realidad espiritual no depende del tiempo ni del espacio, no cambia; todo está en función del alcance de la persona. Así es cómo difiere de la realidad material.
Cada imagen espiritual o forma que alcanzamos vive y existe por siempre. Después de todo, los conceptos como tiempo, lugar, movimiento y cambio no aplican.
No podemos siquiera imaginar cómo esto puede suceder sin cambios. Finalmente, hablamos de distintos estados espirituales que experimentamos y que no entendemos cómo es posible que nada cambie en la realidad espiritual.
De hecho, lo espiritual sigue igual, aunque nuestro alcance espiritual constantemente está progresando.

