Pregunta:
El LSD es una categoría aparte de las drogas. Si, como dice, solo es una ilusión, ¿por qué provoca en una persona las sensaciones que describen los cabalistas?
Respuesta:
Tomar LSD no es la solución a un problema, es una desconexión de la realidad; es decir, no es una corrección consciente de uno mismo dentro de la sociedad, donde te conviertes en un miembro útil y te expresas con amor y cariño, como una madre hacia los demás, y donde todos los miembros de la sociedad te perciben de esta manera, y tú los percibes de la misma manera. Tales relaciones son características de la sociedad del futuro.
Pero quienes toman LSD se desprenden de la realidad sin conectarse con los demás. ¡No quieren ni el más mínimo contacto! Disfrutan experimentando todo tipo de visiones optimistas dentro de sí mismos.
Sin embargo, la Cabalá habla de algo completamente diferente: un camino muy real y muy difícil de corregir a una persona, en el que se controla a sí misma y adquiere pantallas, es decir, fuerzas, que le permiten elevarse por encima de su egoísmo, por encima de cada una de sus medidas.
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Este es un camino muy claro que se lleva a cabo en conexión con otros compañeros, donde juntos se entra en batalla contra la propia naturaleza.
Todo esto es completamente opuesto a la desconexión de la realidad, al flotar solitario, abstraído de los demás, que consiste en percibir algunas excitaciones internas. No veo ninguna conexión entre la Cabalá y tomar LSD. Es un enfoque completamente diferente y funciona con un material distinto por completo. No eres tú quien trabaja, sino la química. Puedes inyectarle una droga a cualquiera y listo, supuestamente ya está flotando en otra dimensión.
Una persona no cambia su naturaleza con esto. Vuelve de nuevo al mismo mundo, y eso es todo. Por supuesto, puede decir lo bien que se sintió. ¡¿Pero qué sigue?! ¡¿Qué cambia con esto?!
Estás sugiriendo: “Pongámonos una inyección y luego, durante años, no trabajemos en nuestra naturaleza”. Pero debemos cambiar nuestra naturaleza y convertirnos en personas divinas, similares al Creador; es decir, debemos elevarnos por encima de nuestro egoísmo hacia la cualidad de otorgamiento y amor, hacia el compromiso mutuo correcto entre nosotros, revelar en este compromiso el mundo Superior, la eternidad, la perfección, y existir dentro de él.
Al mismo tiempo, nuestro mundo no desaparece. Sentimos dos niveles de existencia: nuestro mundo en su forma material completa —vamos a trabajar, tenemos hijos, los criamos, servimos en el ejército, hacemos todo lo necesario— y, simultáneamente, nos sentimos en un nivel Superior. ¡Una persona existe en dos niveles! Y un nivel no cancela al otro, sino que lo ayuda.
En el nivel terrenal, cada persona es un miembro útil de la sociedad en la medida en que se comporta normalmente como un simple ser humano. No grita: «¡Amémonos los unos a los otros!» y cosas por el estilo.
Pero internamente trabaja con los demás para acercarlos a la cualidad de otorgamiento y amor, a la interacción correcta entre ellos como un solo organismo. Nunca he visto ni oído que las personas que toman LSD se esfuercen por lograr esto.
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La Naturaleza no permite que nos desconectemos de la realidad
Comentario:
En la década de 1960, la CIA experimentó con el LSD y otras drogas, y en cierto momento realmente cambiaron el mundo. Así comenzó la revolución hippie.
Al final, esto llevó a las personas a abandonar la sociedad porque veían un poco más. Según describen sus sensaciones las personas que tomaban drogas, podían «ver con el oído» y «oír con la vista».
Mi Respuesta:
¡No hay nada de eso! Solo es una alteración del funcionamiento del cerebro, nada más.
¿Qué les pasó a los hippies en la práctica? Vivieron en una neblina inducida por las drogas durante varios años y luego acabaron tirados al «basurero». A los 40 años, se quedaron sin profesión, destrozados, incapaces de hacer nada.
La generación de los años 60 tuvo que soportar esto dolorosamente hasta que fallecieron. La humanidad comprendió que las drogas desconectan a las personas de la realidad y rechazó el LSD y todas las demás sustancias.
¿Por qué las rechazamos? ¡Rociemos drogas sobre siete mil millones de personas, dejemos que se diviertan! ¿Por qué deberían sufrir?
¡Pero no podemos! La naturaleza, el gobierno Superior, no lo permite porque nos desconectamos de la realidad. Estamos obligados a alcanzar un resultado especial y predeterminado de nuestra existencia en esta Tierra. Debemos alcanzar la unidad, un solo organismo. Y si esto no sucede, entonces toda nuestra vida carece de sentido.
Por eso la gente nunca aceptará las drogas. Esto está programado en la naturaleza. El programa que opera dentro de nosotros tiene como objetivo hacernos comprobar y confirmar una vez más que cualquier desconexión de la realidad es inaceptable. Así es como estamos construidos. ¡No podemos hacer nada al respecto!
Con el tiempo, dejaremos de consumir drogas y alcohol por completo. Quizás pasen más años, pero aún así tendremos que arrancar esto de nosotros mismos. Estoy seguro de que ese momento llegará. La sociedad se obligará a cambiar, de lo contrario verá que está condenada a la extinción.
Cambios en la sociedad Necesidad de cambios en la sociedad – diferencia entre los siglos XX y XXI

