Existe un cuento de un anciano ciego que estaba sentado a la sombra del templo cuando un transeúnte le preguntó: “Disculpe mi pregunta, ¿cómo se quedó ciego?”. “He estado ciego desde nacimiento”, respondió el anciano. “¿Qué hace usted?”, preguntó el transeúnte. “Soy astrónomo”, respondió. “Observo el sol y las estrellas”. “¡Pero usted no puede verlos!”, exclamó el transeúnte con sorpresa. “Yo los veo”, contestó el anciano. “Están aquí” – y se llevó la mano al pecho.
¿Puede uno vivir así, ciego pero no ciego y como resultado ser vidente; sordo y al mismo tiempo escuchar la música y ser un músico? ¿Puede una persona no sentir su desventaja?