Un estudiante preguntó al maestro: «Usted dijo que sí comprendo quién soy, me volveré sabio. Pero, ¿cómo lo hago?». El maestro respondió: «Para empezar, quítale a la gente el derecho a decidir quién eres. Uno dirá que eres malo, y tú le creerás y te enfadarás. Otro dirá que eres bueno, y te alegrarás. Te alaben o te critiquen, crean en ti o te traicionen, mientras tengan derecho a decidir quién eres, no te encontrarás a ti mismo. Quítales este derecho, y a mí también». (Parábola)