Torá, Deuteronomio 28:33: El fruto de tu tierra y el fruto de todo tu trabajo lo devorará un pueblo que tú ni conoces. Serás explotado y oprimido constantemente.
En lugar de usar correctamente los frutos de tu propio esfuerzo para otorgar y amar entre tú y el Creador, nuevos y desconocidos deseos egoístas aparecen.
Es como si saltaran, conspiraran y devoraran todo lo que querías dar a los demás y al Creador, como evidencia de tu intención correcta hacia el trabajo espiritual.
Ellos absorben «el fruto de tu tierra y el fruto de todo tu trabajo». Estos deseos egoístas son nuevos; por lo tanto, crecerán y tú podrás corregirlos en el siguiente nivel.
Pero, no está permitido evitar estos descensos: no hay justos que puedan avanzar sin tropezar. Todo depende de cuánto tropieces.
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De Kabtv «Secretos del Libro Eterno» 12/jul/16
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