Para lograr adherirnos al Creador necesitamos un fuerte deseo

Para llegar a la adhesión con el Creador, necesitamos un fuerte deseo, que no tenemos. Los deseos se revelan desde la totalidad del alma destrozada y no pueden ser fuertes, porque todo está roto. Por eso, alguna pequeña partícula del alma común despierta aquí y allá, gracias a eso, el hombre despierta.

Este despertar general lo causa la luz circundante que espera que le creemos un lugar donde realmente pueda revelarse. Esa luz circundante nos conecta y nos da la oportunidad de estar en un grupo y estudiar Cabalá. Lo hace para aumentar nuestros deseos.

Nuestros deseos son muy pequeños y no están dirigidos correctamente. No sabemos cómo existimos ni para qué. Es como el niño pequeño que no sabe dónde está, pero tiene padres que saben lo que le sucede, lo que deben hacer y cómo cuidarlo para que crezca sano. Por eso, si queremos crecer espiritualmente, se nos da un grupo y pasamos por muchos estados. Al formar relaciones correctas en el grupo, avanzamos en dirección correcta.

Además, estamos en un estado de desarrollo tan avanzado, que deja de ser individual. Es decir, estamos entrando en la era llamada, última generación en la que la humanidad tiene que despertar. El despertar de un pequeño grupo o cabalistas individuales ya no es suficiente como sucedió en generaciones anteriores.

Debemos entender que todos pertenecemos al mismo deseo de Adam HaRishón y necesitamos acercarnos e incorporarnos a él. Así, veremos que la ayuda del Creador es más tangible.

No es casualidad que se esté revelando un odio tan grande en el mundo, estalla más y más cada día. Parecería que es incompatible con el alto nivel de desarrollo de la humanidad, que ya debería haber terminado sus guerras y debe preocuparse por cosas más elevadas.

Pero es todo lo contrario. Nos olvidaremos de vuelos espaciales y asuntos importantes. Si no logramos trabajar en nuestra conexión, veremos que la humanidad se hunde cada día más y se ahoga en asuntos sórdidos. Lo principal que debemos hacer es conectarnos al sistema de Adam HaRishón. Si la humanidad aprende a hacerlo, comprende su error y el porqué de su situación difícil y perenne, se acercará más a su corrección.

Es asombroso que mientras más avanza la humanidad en ingeniería, alta tecnología, ciencia, cultura y educación y, progresa como si ya pudiera llegar a las estrellas, al mismo tiempo, nuestra vida en la Tierra sea cada vez más miserable, espantosa y sombría. Parecemos insectos arrastrándose en el estiércol.

Si no avanzamos hacia la conexión, todos nuestros otros logros se volverán en nuestro detrimento y nos vencerán. No nos permitirán desarrollarnos correctamente, y nuestra vida será cada vez peor.

Sin embargo, es imposible corregir el ego, solo superándolo. Debemos conectarnos por encima. Es decir, ya es inútil luchar contra nuestro ego, como en generaciones anteriores cuando todos se desarrollaban individualmente.

Actualmente, solo hay una forma de vencer el ego: hacerlo juntos, colectivamente. Este campo de conexión, amor, cuidado y garantía mutua, que establecemos entre nosotros debe salvarnos y llevarnos a un nuevo estado. De lo contrario, no tendremos éxito.

 

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