Podemos corregir el mundo si hacemos cambios internos en las relaciones entre nosotros

El mal que vemos en el mundo es una proyección de nuestras propias cualidades. Por eso, si el mal que veo me causa una fuerte impresión, es bueno, porque en la misma medida tendré más disposición para deshacerme de él.

Lo único que se requiere de mí es que reconozca que el mal proviene de mi deseo de recibir, de mi ego. Si con la ayuda de la luz superior, desarraigamos el ego, por supuesto, toda la vida mejorará.

Vemos que el mundo está desgarrado por problemas externos: guerras, pandemias, inflación… Podemos corregirlo si hacemos cambios internos, no en nosotros, sino en la relación entre nosotros. No se necesita corregir nada dentro de nosotros mismos, solo necesitamos corregir nuestra conexión.

El justo es el que ama a los demás, se conecta con ellos, no es el que se atormenta, esto es estupidez. Tan pronto como corrijamos nuestra conexión, la realidad cambiará: el mundo, la guerra, nosotros, todo será diferente.

Nuestra conexión solo puede corregirse con la ayuda de la luz que nos reforma, no con nuestros esfuerzos. Por nuestra parte, corregirnos es reconocer que mi actitud hacia los demás necesita corrección y que yo mismo no puedo corregirla, porque el Creador la corrompió desde el inicio, como está dicho: “Yo creé la inclinación al mal”.

Por eso, lo único que debemos hacer es acudir al Creador: Él lo corrompió y Él lo corregirá, esto se llama, la obra del Creador. Simplemente aprendemos cómo debe ser y descubrimos la brecha entre el estado deseado y el actual. Esa es nuestra ganancia.

 

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