Pregunta:
¿Usted amaba u odiaba a su maestro Rabash, o sentía ambas cosas?
Respuesta:
Lo quería y lo respetaba mucho, pero al mismo tiempo, a veces tenía períodos de frustración: «Bueno, ¿dónde está, qué es, cómo es?», etcétera. Sin embargo, no era odio, eran periodos de exigencia que no ocurrían a menudo. Sería mejor que hubiera más, porque es necesario exigir.
Cuando un niño exige a sus padres, crece más rápido, les obliga y crece por sí mismo, es malo que no quiera nada, ¿Cómo va a crecer? Los padres deben provocar a los niños con todo tipo de juguetes, sonidos y con todo lo que puedan, solo así los hacemos avanzar, no hay otra manera; lo mismo ocurre con los adultos y los niños.
Esperemos que de todos nuestros estados lleguemos a un denominador común, precisamente al común en el que estamos todos juntos; y todos nuestros círculos en el mundo nos juntemos en un solo deseo, en un puño y una lágrima, como al recibir la Torá en el Monte Sinaí.
Espero que suceda, es el acontecimiento más maravilloso que puede suceder; entonces el mundo verá por qué existe y no habrá problemas con nada en la vida de una persona, todo será arreglado con respecto a la posibilidad de subir la escalera espiritual a la siguiente dimensión-ahora, hoy, y para todos.
¿Sabías que? La nueva generación tendrá una nueva mentalidad

