Las almas fueron creadas solo porque Él quiso deleitarlas, éste es el pensamiento, a la creación, se les grabó la ley de querer y anhelar recibir Su abundancia. Por eso difieren de Él, su forma es diferente a la suya (Baal HaSulam, Estudio de las diez Sefirot, parte 1, “Observación Interna”, capítulo 3, punto 15).
El Creador creó el deseo de recibir placer. Este deseo está en las almas, cada una en su medida. Mientras mayor es el deseo de recibir y su satisfacción, mayor es el alma. Y viceversa, mientras menor es el deseo de recibir, menor es su satisfacción y su alma.