Klipá en hebreo significa “cáscara”. Digamos que, si queremos llegar al centro de alguna fruta, tenemos que limpiar su parte exterior, que se llama Klipá o cáscara.
No es solo una cáscara. Permite que la fruta crezca, madure y sea apta para su uso. Si no hubiera Klipá, la fruta se pudriría; prácticamente no crecería.
Todo comienza con la Klipá. Crece y se desarrolla, y solo en su última etapa se forma como una fina cáscara, dentro de la cual hay una fruta dulce.