Por supuesto. Y cuando la humanidad alcanza esto, se mueve como una sola. Estas son manifestaciones asombrosas de unidad, armonía, eternidad, perfección y trascendencia sobre la vida y la muerte, sobre las limitaciones en las que existimos. Además, aquí se manifiestan perspectivas completamente ilimitadas en todas las sensaciones: el mundo de la infinidad.
Esto no lo llevamos a cabo nosotros, sino la fuerza Superior. Solo tenemos que avanzar y exigirle que lo haga.
Creo que dedicaremos el próximo año precisamente a ese acercamiento, a la conexión en un cuerpo común. Y entonces descubriremos al Creador dentro de este cuerpo común, la fuerza que de hecho gobierna absolutamente todo el universo, a todos en un solo movimiento, como una bandada de pájaros o un banco de peces.
La sabiduría de la Cabalá solo habla de esto. El acercamiento, la adhesión, la conexión en un solo organismo, el regreso a un organismo unificado, estos son los 125 grados que debemos atravesar. Toda la Cabalá se basa en esto. Simplemente nos explica con precisión matemática y meticuloso detalle lo que hay que hacer. Primero, lo explica con palabras que podemos entender: egoísmo, altruismo, acercamiento, odio y amor.
Y luego, cuando pasamos a la sensación de estas cualidades, nos explica en términos de medidas, en dimensiones específicas (tantos gramos, tantas fuerzas tal y tal) cómo trabajar de manera sistémica, agrupando conscientemente este sistema y entendiéndolo. Porque al regresar a este sistema completo e integral, alcanzamos al Creador, Sus acciones, cómo nos formó y nos ensambló, y de qué manera creó este sistema.